- Piernas tenemos, no raíces; lo que somos no está en la sangre sino en la historia vivida y las experiencias compartidas
- L immigrazione trentina a Bahia Blanca
- Inmigrantes del Imperio Austríaco en Bahía Blanca e Ingeniero White (1880-1914)
- Italianos en Argentina y en particular, en Bahía Blanca.
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- Italianos en Bahía Blanca
- Inmigración italiana en Bahía Blanca - Artículos y textos publicados
- Historia del Trentino (para tratar de comprender c...
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lunes, 20 de diciembre de 2010
La casa de Marter, al volver de Praga
- ¿Cómo era tu casa en Marter?
- ¿Mi casa? Una casa de altos, hay de dos pisos, hay de más, la mía era de dos,abajo era como quien dice, establo,como un depósito, y arriba la familia; todavía nació mi abuelo ahí, así que se puede imaginar, pero de cuatro aguas; grande, fue estropeada durante la guerra, bastante.
- Tenía cuatro, por ahí,cuatro años
- ¿Durante la guerra?
- Durante la guerra, en Checoslovaquia, cerca de Praga. El gobierno pasaba una subvención
- El gobierno austríaco debía ser ese...
- Y aquí, cuando volvieron?
- Un desastre, un desastre, bombardedada, el techo medio roto; pero el gobierno también se encargo de poner la ventana... el gobierno italiano, eh.
Que las casas de esos pueblos del Trentino, y en particular en la Valsugana eran, a principios de siglo XX, tal como describe Fortunata la suya, es algo que más o menos sabemos; es más, podríamos reconocer en esa, básicamente, la casa de muchos de nuestros parientes trentinos. Pero, ¿cómo es eso que fueron a parar cerca de Praga, durante la primera guerra? ¿Qué fue de Fortunata y su familia durante esos cuatro años como "profugos"? y ¿Por qué, si ellos no estaban ahí, sus casas fueron destruidas con tanta saña?
Veamos.
El Trentino, desde 1815 formaba parte del imperio austríaco. Cuando Italia declara la guerra a los Imperios Centrales, en mayo de 1915, se especula que la zona de la Valsugana se va convertir en "zona de guerra". Las autoridades imperiales inician entonces la evacuación de la población civil de varios pueblos de la Valsugana hacia el interior del imperio. Miles de trentinos Flüchtlinge, "prófugos" como los denominan en ese momento son llevados en trenes oficiales hacia las regiones de Bohemia, Moravia, Austria, y Hungría.
Sobre la estadía en Praga, Fortunata cuenta -fuera de cámara-:
Vivíamos en Praga con mi hermana mayor, mi hermano y mi mama; cada familia tenía su destino, entre 1915 y 1918; tenía dos cuando nos fuimos, seis cuando volvimos; el papa se había venido a la Argentina y nunca mas hubo noticias de él; la mamá Clementina, tuvo que apechugar con todo, con los suegros, que eran viejitos, mi abuela, y una hermana que falleció durante la guerra, en Praga, en un hospital en Praga, -que es la madre de la que está en Rio Negro; y de comida? papas, pasaban la subvención, pero...
Y ¿qué paso, entonces con las casas?
Algunos pueblitos de la Valsugana occidental-ya completamente evacuados- quedan a disposición de las fuerzas austríacas; a los de la Valsugana oriental llegan soldados del ejército italiano; y en el medio quedan Marter y Roncegno, abandonados ya por las fuerzas austríacas, pero aún no ocupados por los italianos. Hasta ahí llegan patrullas de inspección imperial, hasta ahí llegan patrullas de exploración del ejército italiano. Tierra de nadie, los dos pueblos y sus comunidades son un obstáculo tanto para los italianos (que se niegan a disparar contra población civil, aunque sospechan -con razón- que esas casas son usadas por los enemigos para esconderse y tender emboscadas), como para los austríacos (que no pueden defenderlos, pero tampoco quieren abandonarlos porque temen dejar todas esas casas intactas a disposición de futuros ocupantes).
Por eso la medida drástica: la poca población civil que queda es obligada a marcharse, y el 31 de agosto de 1915 los austríacos inician el bombardeo sobre Marter y Roncegno con "proyectiles líquidos especiales", que provocan inmediatamente un pavoroso incendio: 46 casas quedan completamente destruidas en esos días, y el espléndido centro termal de Roncegno, reducido a un montón de ruinas y escombros ennegrecidos por el fuego. Desde ese día, Marter y Roncegno, totalmente despobladas, son refugio, botín, escondrijo de todos. Al final de la guerra unas 300 casas quedan totalmente destruidas.
Cuando los "profugos" regresan a sus casas, en 1918, no encuentran ahí, más que ruinas.
También Emilia Pallaoro y su familia, de Marter, fueron "internados", y vivieron en Praga durante la primera guerra. (ya contaremos sobre ella). De Roncegno Terme vinieron Germano y Bruno De Bortoli.
Estas notas sobre la historia de Marter y Roncegno durante la primera guerra están tomadas de acá, y del libro Gli ultimi duecento anni, Collana di Monografie "La Patria d'origine", PAT, 1994, p 110-118.
viernes, 6 de agosto de 2010
Los abuelos de Javier Severini
Bruno Debortoli con su señora, sus hijos, su hermano y su cuñada
Mi abuelo se llamaba Bruno David Debortoli, vino desde Roncegno Terme - Trento en el 1928, cuando tenia 5 años, con su madre (Celestina Franchequini) el motivo fue que se escaparon de la guerra, el padre (Germano Debortoli) se quedo en Italia combatiendo y cuando terminó la guerra o cuando se pudo escapar (bien no se sabe), vino para Argentina a encontrarse con su esposa y su hijo que habian emigrado un tiempo antes, llegaron al puerto de Bs As y de ahi se fueron a Tornquist, ya que tenian conocidos que estan radicados en esta zona.
Familia Debortoli en Tornquist,
Bruno está de pie justo detrás de su padre Germano y su madre Celestina
El oficio de la familia era construir casas por encargo: a eso se dedicaban juntos Germano, Bruno, mi abuelo, y luego, mas tarde, los otros dos hermanos, Aldo y Mario nacidos en Argentina, al igual que su hermana Ema.
Alrededor de los 22 años Bruno conoce a mi abuela Clara Pfund porque se encontraban trabajando en una chacra cercana al campo donde ella vivia y se comenzaron a ver en los bailes del pueblo. Al poco tiempo se casaron en Tornquist y se vinieron a vivir a Bahia Blanca al barrio Mariano Moreno, donde formaron su familia con sus dos hijos, Mabel Ester Debortoli y Alberto Oscar Debortoli, siguiendo con su oficio de toda la vida la construcción de casas junto con su hijo Alberto.
Bruno bailando
Bruno trabajando en la construcción
Mabel tuvo dos hijos, yo y Andrea y Alberto tuvo tambien dos hijos Diego y Georgina, quienes continuaran el apellido Debortoli.
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