domingo, 5 de mayo de 2013

La familia paterna de María Angélica Ferrari (Trentinos en Ing. White)




María Angélica Ferrari era nieta de Carlos Raimundo Ferrari e hija de Guerino Rubén Ferrari. Sus padres se separaron pocos años después del nacimiento de su hermano Carlos. Después de haber hecho el secundario en el colegio Mosconi, en Ingeniero White, comenzó la carrera de bioquímica en la Universidad del Sur, donde militaba en la Juventud Universitaria Peronista. En febrero de 1977 fue secuestrada en su casa en White, permaneció cautiva en el centro de detención clandestino "La Escuelita" , en Bahía Blanca, durante dos meses, y finalmente, fue hallada asesinada en La Plata el 21 de abril de 1977.

Muchas veces hemos oído el testimonio de su familia materna, y hemos observado conmovidos la muñeca que se exhibe en el Museo del Puerto, pero nada sabíamos de su familia paterna.

Hace diez días, interesados en conocer más sobre su abuelo Carlos, me escribieron desde Mar del Plata, Verónica y Gustavo Ferrari, los hijos del segundo matrimonio de Guerino. Verónica y Gustavo que vivieron siempre en Lobería y en Mar del Plata con sus padres, recién supieron que tenían hermanos en Ing. White siendo ya grandes, y nunca llegaron a encontrarlos ni a conocerlos personalmente.

También se puso en contacto con nosotros Mónica Ferrari, prima hermana de María Angélica, Gustavo y Verónica. Ella sí la conoció a Angélica cuando era chica; y esto fue lo que nos contó, a mi y también a sus primos:

A mí me adoptaron en el 75, así que algo me acuerdo de ellos.
Mi papá lo sintió muchísimo, y yo también, porque ella (Angelica) era la prima mayor que me llevaba al cine, a la casa de sus amigas, a pasar el fin de semana en su casa, me peinaba, yo me ponía sus zapatos de plataforma.
Mi papá sabía en lo que estaba ella, y en la última navidad que pasamos juntos, mi papá le dijo que si quería la sacaba del país, pero ella no quiso.

Cuando la encontraron muerta, sé que fueron mi papá y Carlos a reconocerla. Cuando dijeron lo del enfrentamiento no sabía qué hacer, hablaba con todo el mundo y supo que había estado en la "Escuelita", pero no pudo hacer nada, se sentía impotente, es más, tengo un artículo donde informan del enfrentamiento.

La Nueva Provincia, 22 de abril de 1977


Sabíamos que la sacaron de la casa, a la madre le pegaron un culatazo con un fal, y conocían muy bien la casa porque fueron directo a donde ella estaba dando clases particulares.

También salió un artículo en la revista Radiolandia, en la tapa estaba la foto de ella con otra chica, pero la sacaron enseguida de circulación, los militares las levantaron a todas pero mi papá llegó a quedarse con una porque la compró en el kiosco de revistas de la estación y la dueña del kiosco dijo que un pasajero la había comprado.

Lloré mucho, nunca me dejaron verla así que siempre la soñé golpeando la puerta de mi casa y que yo le abría, porque ella iba siempre a la casa de Patricios y Viamonte.

También escuché, porque delante de mí no hablaban, que la reconocieron por el pantalón que todavía tenía la raya de la plancha marcada, y un anillo que tenía puesto, porque la cara era irreconocible.

Y a Carlos, me acuerdo que lo hicieron afeitar porque usaba barba, y eso en ese tiempo era subversivo.

El dolor más grande para mí fue la pérdida de mi prima Angélica, yo tenía 10 años y recuerdo todo. Si estaba equivocada o no, no lo sé, pero sí se que era  terca, porfiada, fiel a sus convicciones.

Sus hermanos, Gustavo y Verónica en cambio, nunca pudieron conocerla personalmente. Se enteraron de manera casual, cada uno en su momento, que su padre tenía otros hijos, ya que había reserva total sobre el tema, y sólo se encontraron con su hermano Carlos Alberto el día que murió su padre, Guerino. Esto me contó Gustavo cuando le pregunté cómo habían vivido él y su padre lo ocurrido con María Angélica:

Cuando ella estaba aún secuestrada, papá viajaba continuamente a Buenos Aires para tratar de sacarla. Tocó a todos los contactos que tenía, y los que le mencionaban, pero no alcanzó.
Me acuerdo que estaba descontrolado y desconsolado, y sin la posibilidad de intervenir directamente. Iba a Bahía y no lo recibían, o directamente lo echaban. El viejo sufrió mucho y nunca tuvo la posibilidad de ver o visitar a sus hijos. Solo yo sé lo que hizo mi padre por mantener una relación con sus primeros hijos, pero no lo logró porque nadie quería.
Cuando pasó lo de María Angélica, yo también intenté por todos los medios acercarme a ellos, pero sin ningún resultado. Los chicos nunca tienen la culpa de lo que hacen los mayores, ni se los debe privar de estar con sus padres. Fue casi imposible que mi padre mantuviera un contacto con sus hijos.



Contamos la historia de María Angélica en este blog para hacer presente la figura de su padre, Guerino Ferrari y su dolor no sólo frente a la violencia y a la muerte, sino también frente al silencio y a la incomprensión. Que puedan reencontrarse y reconocerse alrededor de la figura de un bisabuelo (Carlos Raimundo) o tatarabuelos en común (Maria Pasi y Giuseppe Ferrari) personas que ni se conocian ni sabian de la existencia de los otros debido a diferentes circunstancias de la vida de sus familias, es una de las esperanzas que da sentido a todo este trabajo.


*Hector Ferrari, el padre de Monica y hermano de Guerino, era personal jerárquico en Ferrocarriles Argentinos, Jefe de tráfico en la Estación Sud.



sábado, 4 de mayo de 2013

Carlos Raimundo Ferrari y sus hijos Héctor y Guerino Rubén (Trentinos en Ing. White)


Tandil 29-6-1890     Bahía Blanca  24-12-1961


¿Qué fue de la vida de Carlos Raimundo Ferrari y de sus hijos, todos ellos vecinos de Ing.White? nos preguntábamos en una entrada anterior.

Hace aproximadamente un mes nos dieron varias cartas escritas por el propio Carlos y por su hermana Valeria.

Pero diez días atrás -casualmente- fueron sus nietos Gustavo, Verónica y Mónica Ferrari (que viven respectivamente en Quequén, Mar del Plata y Gral. Lavalle) quienes - buscando información sobre su abuelo- se pusieron en contacto con nosotros. Ellos quería saber sobre el pasado de su familia, yo -que ni siquiera sabía de la existencia de ellos - quería saber más sobre la historia más reciente. Así que juntos reconstruimos y armamos estas breves notas sobre su abuelo y sus respectivos padres (Guerino y Héctor).

El primero en ser evocado es el abuelo.
Carlos Raimundo Ferrari, ya mayor -será el año 1960, 1961-, va a Tamangueyú, cerca de Lobería a visitar a su hijo, que es el jefe de la estación de trenes, y a su nieto de dos años le lleva de regalo su pájaro, un cardenal.  Y le habla, correcto, mesurado, con su habitual saco y corbata. Esa es la imagen vívida que Gustavo Ferrari conserva de su abuelo, además de esta foto.

Mónica y Verónica, en cambio, no lo llegaron a conocer personalmente, solo oyeron a sus padres hablar de él: que había sido jefe de estación también él, en Saavedra, que tuvo arterioesclerosis y que pasó los últimos meses de su vida en casa de su hijo Héctor. 

Gracias a una de las cartas que Carlos Raimundo escribió a su sobrino sabemos que, seguramente ya jubilado de su cargo en el ferrocarril, en 1953 vive en Ing. White, se ocupa -como sus primos- de construir casas para alquilar, y ya no está junto a su mujer. 





No sabemos qué sucedió con su esposa: de ella nunca se hablaba, aunque debe haber pasado algo  muy grave por la magnitud del rencor que flotaba en el aire, cuenta Gustavo. Solamente una vez, siendo muy chico, su padre lo llevó a Mar del Plata a conocerla, antes de su muerte

Por las cartas podemos entrever también que las hermanas de Carlos (las tías Valeria y Rosa), no dejaron de intervenir activa e insidiosamente en las ya de por sí complejas relaciones entre su hermano, sus hijos, y la primer mujer de Guerino... El resultado fueron los desplantes, las ofensas, y la diáspora.

Carlos pasó el último periodo de su vida en casa de su hijo Héctor, y falleció en el Hospital Ferroviario, en Bahía Blanca, el 24 de diciembre de 1961. A la muerte de Héctor, en 1998, sus restos fueron trasladados a Lobería, donde está sepultado junto a su hijo Guerino Rubén (el Bebe) Ferrari.

Del hijo mayor de Carlos Raimundo, Héctor Ferrari, nos dio noticias Mónica, su hija adoptiva:


Héctor Ferrari y Adelina Ricardini


Gracias a ella sabemos que Héctor Ferrari, nacido el 20 de septiembre de 1925, trabajó toda la vida en el Ferrocarril General Roca, donde llegó a ser jefe de Trafico de la Estación Sud, en Bahia Blanca. Se casó con Adelina Próspera Ricardini, y en 1975 adoptaron a Mónica. Vivieron primero en la casa de la calle Patricios y Viamonte, y luego se mudaron a la calle Almafuerte 965.

Sus restos no descansan en Bahía, ya que su esposa los trasladó a Gobernador Gálvez, provincia de Santa Fe, donde ella fue a vivir después del fallecimiento de Héctor, ocurrido en 1998.


Así lo recuerda Mónica:

Los sábados me llevaba a la estación y me quedaba con él, yo le ayudaba a hacer algunas cosas, como pasarle notas a máquina o anotarle cosas que tenía que hacer... para mí era un juego.

A mi papá le gustaba que leyera, me regaló la colección "El Tesoro de la Juventud" que todavía lo tengo y es una de las cosas más preciadas que me dejó) y otra colección Grandes Escritores Argentinos. Y la palabra que siempre utilizaba para decir que estaba de acuerdo con algo era "macanudo".

Esta foto es del hijo menor de Carlos Raimundo, Guerino Rubén Ferrari:

Guerino Rubén Ferrari y su segunda esposa, Zulema Ester Lorea en 1958
Ing. White 15-8-1928
Necocha, 2-12-2001


Guerino Rubén "Bebe" Ferrari nació en Ing. White el 15 de agosto de 1928, y ahi hizo toda la escuela primaria. En 1942, con 14 años se fue a vivir solo, y a los 16 ingresó, por recomendación de su padre, como dependiente de segunda en el Ferrocarril Sud donde llegó a ser uno de los mejores telegrafistas. Mientras tanto, estudió relojería y puso en Bahia Blanca la "Relojería y Joyería Ferrari".

En esos años se casó con María Birlis, también ella de Ing. White, con quien tuvo dos hijos, María Angélica, nacida el 28 de junio de 1951, y Carlos Alberto Ferrari, en 1952. Sin embargo, cuatro años despues del nacimiento del segundo hijo, María y Guerino se separaron.

Guerino fue trasladado, como auxiliar de primera a Ing. Jacobacci y luego al ascender estuvo en Estación Pardo, en el partido de Las Flores, donde conoció a Zulema Esther Lorea y donde nació, el 29 de junio de 1959, su hijo Gustavo. Tres meses más tarde le ofrecieron ser jefe de estacion en Tamangueyú. Allí se radicó la familia y once años más tarde, también un 29 de junio pero de 1970 nació la segunda hija de Guerino y Zulema, Verónica Ferrari.

En el año 1967 tomó la representación de vinos Bombara para Lobería y la zona, y a eso se dedicó durante dos o tres años. En 1974 formó la Cooperativa Telefónica Tamangueyú, que llegó a ser modelo en el país. Ya jubilado en el ferrocarril, a los 63 años, se recibió de martillero público y ejerció durante varios años en Necochea, donde vivió los últimos años de su vida.

Su hijo Gustavo recuerda que tenía un empuje envidiable, siempre estaba haciendo y planeando cosas, y que sin embargo un dolor profundo lo marcó para siempre: el secuestro y asesinato de su hija María Angélica en 1977, víctima del terrorismo de estado.

Guerino falleció en Necocha el 1 de diciembre de 2001.
Carlos Raimundo y su hijo Guerino Rubén están sepultados juntos en el cementerio de Lobería.



Hasta ahora habíamos evitado hablar de la vida de los hijos y descendientes de los inmigrantes trentinos de nuestra ciudad y la zona. Pero en este caso, estas pequeñas pesquisas sobre el pasado un poco más lejano han permitido echar luz y ponerle palabras y nombres a una serie de silencios y desconocimientos que, por diferentes causas, cubrieron no solamente la historia de los abuelos, sino también algunas circunstancias  más recientes de la vida de sus hijos y nietos.

Contar la historia de una familia puede llegar a generar una ilusión narrativa basada en  preconceptos que pueden resultar sumamente apropiados cuando se traza un panorama general con el objetivo, no de hacer historia sino de afirmar algunos de esos "valores" que un grupo considera deseables -pero que no necesariamente tienen su base en la experiencia realmente vivida-, o que tienen vigencia en el presente en el que se elabora el relato, pero que son absolutamente anacrónicos con respecto al pasado en el que se ubica la historia: la famiglia unita, la pasta los domingos,  la conservación de los lazos familiares y paesanos a través de las generaciones, etc.

La historia vivida, la experiencia compartida es siempre mucho más compleja, más matizada. Poner en evidencia esa complejidad, y la dudosa consistencia de varios de esos preconceptos, es uno de los objetivos de este modo de contar algunos aspectos de la historia de una familia.

Y para quienes forman parte de esa historia, es una oportunidad para tomar distancia, comprender los motivos por los cuales ciertos hechos ocurrieron de un determinado modo o por los cuales algunas personas tomaron ciertas actitudes o decisiones, y -eventualmente - llegar a reconciliarse de algún modo con la propia historia.

miércoles, 17 de abril de 2013

Secretos de familia - Segreti di famiglia


Abril de 1942
Un obstáculo para el olvido
Isabel y Tincho

He aquí la mujer de la foto, la madre de Carlos Norman Ferrari

En el acta de nacimiento de su hijo solo figura el nombre del padre, Pablo Ferrari, pero no el de ella. (1927)
Una carta escrita por ella en junio de 1929 apareció entre los papeles personales de quien crió al niño, Isabel Ferrari, la hermana de Pablo y así sabemos que Filomena iba a ver a su hijo con una cierta regularidad:


Sin embargo, según parece, muy pronto se perdió el contacto.
De ese tema no se podía hablar: Pablo y sus hermanas vedaron cualquier intento por revelar este secreto, a nadie.
Fue Isabel la que guardó una foto de Filomena y escribió en ella: un obstáculo para el olvido.

Carlos Norman Ferrari murió en 1988 sin haber conocido a su madre.

El nombre, Filomena Mammeo, se lo dijo una vez Isabel a la esposa de Carlos, y ella lo escribió con lápiz en la cara posterior de un armario de madera.

¿Qué fue de la vida de Filomena Mammeo, de Tres Arroyos?

¿Habrá sido este un secreto guardado también por ella? Quizás nadie supo de la existencia de este hijo.
Los tiempos han cambiado. Todos estos prejuicios y convenciones, todas esas actitudes basadas en  los conceptos de honor y verguenza costaron tanto tanto sufrimiento.
Ahora, hay una familia que desea tener noticias de ella, y de sus hijos.


martes, 2 de abril de 2013

Isabel Ferrari, y el obstáculo para el olvido


Esta imagen es de Isabel Ferrari:

- la que hizo llamar siempre a su hijo con el apellido de su marido a pesar de que el chico era también Ferrari,

- la mujer que escribió  "Un obstáculo para el olvido" en la foto de la madre biológica de su hijo Tincho,

- la que nunca, hasta que fue muy muy anciana (y después de la muerte de Tincho), habló con nadie de "ese tema".

Isabel había nacido en Tandil el 22-11-1896, pero al año siguiente sus padres Giuseppe Ferrari y Maria Pasi, junto a sus otros cinco hijos nacidos en Tandil (Américo, Carlo Raimondo, Juana, Teresa, y Guerino) volvieron a Italia, al Trentino donde según cuentan, la familia tuvo un hotel, llamado Argentina. Pero seis años después, María quedó viuda en 1903, se volvió a Bahía Blanca con todos sus hijos (los seis ya nombrados, más los dos que nacieron luego en Italia: Paolo, y Valeria), y en Ingeniero White se casó en segundas nupcias con Cirillo Campestrín.

Pocos años después, también se casó Isabel, en 1914 con Agustín Assibat, un joven oficial de Prefectura que trabajaba en el resguardo de Aduana de Ing. White:


Pero al cabo de dos años, Isabel y su marido Assibat se mudaron a Buenos Aires.
Los años pasaron, niños no llegaron y entonces, en 1927 ocurrió algo que no estaba en ningún plan, y de lo que obstinadamente se empeñaron en  no hablar: el hermano de Isabel, Pablo Ferrari, soltero, tuvo un hijo "natural", Carlos Norman Ferrari. No sabemos los motivos, pero cincuenta días después del nacimiento, el niño fue entregado a Isabel y a su esposo, quienes se hicieron cargo de él y lo criaron como si hubiera sido su propio hijo:

Isabel Ferrari y Carlos Norman Ferrari.

En el acta de nacimiento de Carlos solo figura el nombre del padre, pero sabemos gracias a una carta, que la madre se llamaba Filomena y que siendo Carlos Norman  bebé, ella lo visitó varias veces en casa de Isabel. Sin embargo, por lo que parece, ya a los tres años el contacto se perdió. Y de hecho Carlos Norman  tuvo que enterarse el día que entró en primer grado el primer día de clase, que  su verdadero apellido no era Assibat, sino Ferrari, que sus "padres" eran en verdad sus tíos. No sabemos si ese día supo también que su tío era en realidad su padre biológico.

Sí sabemos que Isabel nunca lo dejaba solo a Carlos (Tincho, le decían), ni por un minuto, porque tenía miedo de que la madre se lo quitara. Y cuando Carlos terminó la escuela primaria, sus tías de Bahía Blanca, Valeria y Rosa, (y Pablo que vivía con ellas) quisieron traérselo a Bahía pero cuenta su viuda que Carlos lloró muchísimo y que su otro tío Américo  el que vivía en Mar del Plata, fue el que dijo: "Isabel, no lo dejes ir, porque lo vas a perder para siempre". Isabel logró resistir la presión de sus hermanas y así Carlos pudo permanecer en Buenos Aires junto a Isabel y a Assibat, a quien, según parece, quería muchísimo.

De ese tema, en esa familia, jamás se habló. El silencio sobre el origen y la familia materna de Carlos quedó terminante sancionado y ninguna referencia pudo volver a hacer sobre ese tema. De hecho, en el obituario de la madre de Isabel, Maria Pasi,, en junio de 1942, Tincho aparece nombrado como Norman Carlos Assibat. Sabemos que Isabel fue una madre exigente, rigurosa y posesiva y sin embargo, en secreto, en 1942, un día estampa su firma en una fotografía de la madre de su hijo, y escribe "Un obstáculo para el olvido". 

Después del fallecimiento de su esposo y del traslado por trabajo de Carlos a Bahía Blanca, también ella vino a vivir a la ciudad y hasta el día que falleció Carlos, en 1982 Isabel vivió con su hijo y con su nuera. Al día siguiente, su hermana Valeria la llevó a Isabel a su casa, se llevó todo su dinero y sus pertenencias, se hizo nombrar apoderada para cobrar la pensión de su hermana, y poco después comenzó el itinerario de Isabel por varios geriátricos, hasta su muerte, en 1989.

Una vez, siendo ya muy viejita, Isabel le dijo a su nuera el nombre y apellido de la madre biológica de Carlos. Ella lo anotó con un lápiz en la tabla posterior de un ropero de madera, para no olvidarlo: Filomena Mammeo.

Luego, la foto de la mamá de Tincho apareció entre las cosas de Isabel.

Esa foto nunca antes se la había mostrado a nadie.

domingo, 31 de marzo de 2013

Un obstáculo para el olvido - Un ostacolo per l'oblio


Convengamos que la expresión "Un obstáculo para el olvido" es mas bien extraña: como si fuera necesario olvidar, y esta foto y este rostro se interpusieran, impidiéndolo. 
¿Quién habrá determinado que era imperioso y necesario olvidar?
Olvidar, ¿qué?
¿Por qué "Isabel y Tincho" trataron de obstaculizar ese olvido, conservando y rubricando esta foto?

¿Quiénes eran Isabel y Tincho? 
¿Quién es la mujer de la foto cuyo rostro queda velado por la fina cubierta de papel araña?



lunes, 25 de marzo de 2013

Pablo Ferrari (y uno de esos temas de los que "jamás se hablaba")

Obituario de Pablo Ferari, 21-12-1963

Así como el hermano mayor lo llamaron Américo por haber sido el primer hijo nacido en Tandil, a este, a Paolo, le pusieron como segundo nombre Italo, ya que nació en Poia,el 10 de marzo de 1899, después de que sus padres Giuseppe Ferrari y María Pasi  junto a sus otros seis hijos nacidos en Tandil volvieran a Italia. Sin embargo, María quedo viuda en 1903 y volvió a la Argentina, con todos sus hijos: los seis que habían nacido en Argentina y los dos que nacieron luego en Italia: Paolo, y Valeria, y en Ingeniero White se casó en segundas nupcias con Cirillo Campestrín.

Como todos, cuando llegó a la Argentina Paolo se volvió en Pablo. Trabajó en una casa cerealera como recibidor de granos, parece. Vivió durante algún tiempo, parece, en Tres Arroyos. Fue ahí en esa ciudad, que dejó embarazada a una chica.
Según cuentan, los hermanos de ella, cuando se enteraron, lo corrieron y lo quisieron matar.
No podemos saber si fueron los hermanos, o la propia mujer quienes lo presionaron para que él le diera el apellido al bebé.

Aceptó, a cambio del bebé. En la partida de nacimiento figura solamente el nombre del padre.

Sin embargo no fue Pablo quien se hizo cargo de la crianza de su hijo: su hermana Isabel que vivía en Buenos Aires no podía tener hijos, así que a ella le entregaron el bebé, unos 50 días después del nacimiento.
Pablo mientras tanto volvió a Bahía y se fue a vivir con sus hermanas solteras, Valeria Ferrari y Rosa Campestrín, mujeres que, según cuentan, se encargaron de solucionarle y a la vez controlarle totalmente la vida: jamás tuvo novia conocida, si por casualidad él iba con algún amigo a su casa ellas se encargaban de ahuyentarlo, y junto a Isabel trataron de dominar completamente la infancia y la juventud de su sobrino. Pablo renunció a cualquier tipo de iniciativa o autonomía para vincularse con su hijo más allá del marco de relación que imponían rigurosamente sus tres hermanas; y jamás -un jamás que a nosotros ahora nos puede resultar difícil de comprender y aceptar- hablaron -ni él ni sus hermanas - del nacimiento del hijo ni de la madre, ni siquiera volvieron pronunciar en voz alta, el nombre de ella.

Cuentan que antes de morir, ya enfermo, gritaba a veces, con desesperación porque se le volvían a representar en su mente los hermanos de la madre de su hijo, que lo corrían queriendo matarlo.
Quién sabe por qué más, gritaba Pablo en su agonía.

(Vamos a dedicar una entrada completa a la historia del hijo de Pablo, Carlos Norman Ferrari, y a su madre, Filomena Mammeo)

lunes, 18 de marzo de 2013

Juana Ferrari vda de Carrizo (Trentinos en Punta Alta)

Lo poco que sabemos de Juana Ferrari es a través de algunas cartas, obituarios y algunos datos aportados por familiares (una sobrina, la viuda de un sobrino). No tenemos de ella, aún ninguna foto, y tampoco contamos con los datos precisos de su nacimiento, casamiento y muerte. 

Sabemos que era hija de Maria Pasi y Giuseppe Ferrari, que nació probablemente en Tandil entre 1891 y 1894, y que a fines de 1897 la familia volvió a Italia. Sin embargo su padre, Giuseppe Ferrari murió -en Arco- en febrero de 1903, y entonces, al año siguiente María emprendió el regreso a la Argentina con sus hijos (incluidos al menos dos de los tres que tuvo en Italia, Paolo Italo y Valeria; de Settimo solo tenemos la fecha de nacimiento; probablmente murió de niño). y se instaló en Bahía Blanca, en Ing. White, donde se casó con Cirillo Campestrín, que era ferroviario en el Ferrocarril Sud.
¿Habrá ido a la escuela en Italia, habrá terminado acá en Ing. White?
Su caligrafía y sus palabras son cuidadas, armoniosas, como puede verse en esta carta que Juana envía a su hermana Isabel, referida a la muerte de su hermano Guerino:


Sí sabemos con certeza que Juana Ferrari se casó con Salomé Carrizo, un cordobés que trabajaba en la Base Naval de Puerto Belgrano, se fue a vivir con él a Punta Alta, pero quedó viuda joven con cinco hijos, tres varones y dos mujeres: Juan, Roberto y Néstor, Elida y Leonilda.


 
Carta escrita por Valeria Ferrari a su hermana Isabel Ferrari con la noticia de la muerte del marido de Juana, 19-12-1927


Querida hermana, creo podrás imaginarte qué afligida estará Juana la pobre quedarse sola con 5 hijos, yo no sé por que Dios será tan injusto castigarnos en esta forma pues ya es demasiada desgracia. Que sorpresa para Juana, eran las 5 de la tarde del día 14 y esperaba como de costumbre a que Carrizo llegue del trabajo y cual no sería su sorpresa traerle semejante nueva pues ocurrió así: creo sabías que el pobre sufría del corazón y al llegar a la parada del tren cuando fue a bajarse cayó muerto por diez minutos no llego a su casa; lo llevaron al  hospital naval pero no había remedio, fue un síncope cardíaco  Yo fui a las 7 ya podrás darte una idea las chicas como estaban y Juana, en fin un cuadro tan triste pobrecitos tan chicos y sin padre. Fuimos todos menos mama, que no se lo dijimos hasta los 3 o 4 días le decíamos de a poco por no disgustarla; en fin no encuentro palabras para expresarte lo triste que es esto; y Juancito, tan hombrecito el pobre daba pena verlo, si vieras que bueno con la madre y las hermanitas. En medio de su desgracia algún consuelo tiene: Juan le gana 90 pesos y Roberto 15; y el doctor Ayala que es intendente de Bahía le dio una casa para que viva y no pague nada, algo es después de todo tan mal no va a estar. Y Carlos dijo que la va a ayudar y José puede también, aunque la suerte se aleja de nosotros. Yo no estoy acostumbrada a sufrir.
Yo vine ayer, pero estoy cansada de no dormir. Alfredo se quedo para ayudarla a cambiarse que creo sera hoy o mañana.
Saludos todos a Agustín y vos, un fuerte abrazo de tu hermana que te quiere Valeria.



Obituario de Salomé Carrizo, noviembre de 1927

Juana no solamente sufrió la resistencia de sus hermanos a su matrimonio con Carrizo (observemos que en la carta Valeria se refiere a él mencionando su apellido y no su nombre): tampoco esos hermanos permitieron que tuviera el apoyo o la compañía de su madre en el momento en que muere su marido; y según nos han contado otros sobrinos de Juana, se opusieron durante años a que María su madre la ayudara de cualquier modo; a escondidas compraba comida y mercadería para su hija, y se la hacía llegar hasta Punta Alta poniéndose de acuerdo, en secreto con su hijo menor, Alfredo Campestrín.

Ojalá pronto podamos saber otras cosas de Juana, y tengamos, incluso, alguna foto de ella.

jueves, 14 de marzo de 2013

Guerino Ferrari (Trentinos en Ing. White)


El nombre de Guerino Ferrari fue probablemente la razón por la que se inició toda esta búsqueda. Y cuando lo encontramos, dimos con un hombre particularmente afectuoso, querido por sus amigos, y con problemas de salud, según parece, ya que murió muy joven, en el año 1927.

Guerino fue el cuarto hijo que María Pasi y Giuseppe Ferrari tuvieron durante los años que estuvieron en Argentina, probablemente en Tandil entre 1892 y 1895 (de sus hermanos mayores AméricoCarlo Raimondo ya hemos hablado; de sus hermanas Juana e Isabel contaremos en los próximos posts).

A fines de 1897 la familia volvió a Italia. Sin embargo su padre, Giuseppe Ferrari murió -en Arco- en febrero de 1903, y entonces, al año siguiente María emprendió el regreso a la Argentina con sus hijos (incluidos al menos dos de los tres que tuvo en Italia, Paolo Italo y Valeria; de Settimo solo tenemos la fecha de nacimiento; probablmente murió de niño). y se instaló en Bahia Blanca, en Ing. White, donde se casó con Cirillo Campestrín, que era ferroviario en el Ferrocarril Sud.

Sabemos que también Guerino fue ferroviario y que además se desempeñó como secretario de la comisión directiva del Club Puerto Comercial, de Ing. White:


 Sin embargo, sus problemas de vista y de estómago lo obligaban a viajar con frecuencia a Buenos Aires:


En junio de 1926  le cuenta a su cuñado que "en cuanto a la enfermedad del estómago, no hay que asustarse mucho ... yo estuve embromado y ahora no siento nada, con cuatro o cinco purgas de aceite que me dieron en el Británico me dejaron como nuevo". (Por ser empleado del ferrocarril tenía la posibilidad de hacerse atender en el Hospital Británico de Buenos Aires) Sin embargo, un año después, después de haber sido operado dos veces, muere en Buenos Aires, en julio de 1927. Tanto en los dos obituarios que han llegado a nuestras manos, como en una carta que escribe una de sus hermanas se hace referencia a la gran cantidad de gente y simpatizantes que los acompañaron en el velorio ( más de 50 autos y coches), a las palabras que pronunció en su honor Manuel Troncoso, delegado de la comisión directiva del Club Puerto Comercial, y al hecho inusual de que la Liga del Sur adhirió al duelo cancelando como señal de condolencias, todos los partidos de fútbol programados para el domingo, tanto en Bahía Blanca como Ing. White y Villa Rosas.

¿Por qué su primo hermano Camilo Ferrari, llegado en 1924 a Bahía Blanca, se hace enviar la correspondencia a casa de Guerino Ferrari, pero en sus cartas de 1927 a sus familiares en Italia (con cuyos borradores contamos en su totalidad) no hace absolutamente ninguna mención a la enfermedad y muerte de su primo, ni a la otra desgracia que ese mismo año golpeó a esta familia -la muerte del marido de su prima Juana (hermana de Guerino)? ¿Por qué -salvo esa mención en la dirección de los primeros sobres- parece no haber habido relación alguna entre los primos Ferrari, i Ceti con i Beppini?

La hipótesis es que la respuesta está en ese viaje que hizo Carlo Raimondo en 1914-1915 para reclamar la parte que les correspondía de un cierto "hotel, y que " allá se quedaron con todo"... volveremos con más detalles sobre este asunto.


lunes, 11 de marzo de 2013

Carlo Raimondo Ferrari



Carlo Raimondo nació en algún lugar cerca de Tandil en junio de 1890. Así anuncia su padre Giuseppe Ferrari (hermano de Aniceto Ferrari) el nacimiento de su hijo a su amigo Cirillo Campestrin




Caro amico Campestrini: lungo dal non vederti da queste parti come impossibile te lo considero il viaggio vengo a farti sapere il ben stare di mia salute, unito alla mia famiglia ti faccio noto che il giorno 5 del corrente mia moglie ha dato alla luce un figlio maschio che li poneremo il nome di Carlo Raimondo, il nome di mio Padre. Avia il desiderio di vederti pero sarà invano per le mie speranze perché non posso partire da casa. Noi stiamo bene, così spero di te e del tuo compagno Pio. Mia moglie ti saluta così pure il Pio e sua famiglia.... manda un bacio ......... risposta di tua novità alla Fonda Asturiana Tandil. Resto col salutarti e una stretta di mano da vero amico e... di te                    ...... ……… Junio 22/90 Jose Ferrari

Querido amigo Campestrini:  como hace mucho que no te veo por acá y considero que para vos es imposible viajar te cuento que estoy bien de salud junto con mi familia, te hago saber que el día 5 del corriente mi mujer dio a luz un hijo varón al que pondremos el nombre de Carlo Raimondo, el nombre de mi Padre.Tenía deseos de verte, pero son vanas mis esperanzas porque no puedo moverme de casa. Nosotros estamos bien y espero que sea lo mismo para vos y tu compañero Pio. Mi mujer te manda saludos ……………………………   respuesta de tus novedades a la fonda Asturiana Tandil. Te saludo, con apretón de manos de verdadero amigo y ……………… de vos.                                              ....................      Junio 22/90 José Ferrari. 


Después de él nacieron en Tandil sus hermanos Juana, Guerino, Teresa e Isabel, pero a fines de 1897 la familia volvió a Italia. Sin embargo su padre, Giuseppe Ferrari murió -en Arco- en febrero de 1903 a los 45 años, y entonces, al año siguiente Maria emprendió el regreso a la Argentina con sus hijos (incluidos al menos dos de los tres que tuvo en Italia, Paolo Italo y Valeria; de Settimo solo tenemos la fecha de nacimiento; probablmente murió de niño). y se instaló en Bahia Blanca, en Ing. White, donde se casó con  Cirillo Campestin, que era ferroviario en el Ferrocarril Sud

Hay una leyenda que circula entre sus sobrinas nietas: según parece Giuseppe Ferrari y mujer tenían un hotel en Italia, pero cuando María quedó viuda "los Ferrari de allá se quedaron con todo". Cuando Carlo Raimondo fue más grande (calculémosle unos 23 o 24 años) viajó a Italia para tratar de recuperar sus bienes. Pero he aquí que "justo empezó la guerra", debería haber sido enviado al frente; entonces unas tías de él (¿de su familia materna, tal vez?) lograron hacerlo subir a un barco y mandarlo de vuelta a la Argentina.

De su vida laboral sabemos que fue ferroviario y llegó a jefe de estación en Saavedra.
Su esposa se llamaba Isabel Benedettucci, era de Huanguelén. (pero por lo que parece no fue justamente un matrimonio feliz). Tuvieron dos hijos, Héctor y Guerino Rubén.
De Héctor sabemos que vivió toda su vida en Bahia Blanca, que era ferroviario, que tuvo un importante cargo en el ferrocarril y que no tuvo hijos, pero que adoptó una nena.
De Guerino, sabemos que le decían Bebe, que se casó en Ing. White con una señora de ascendencia griega, María Birlis, con quien tuvo a su vez dos hijos: Carlos (fallecido en 2005) y María Angélica Ferrari.(secuestrada y asesinada en 1977).

Qué fue de la vida de Carlo Raimondo, no sabemos, y tampoco tenemos aún información acerca de cuándo se jubiló, donde y cuándo falleció...
Y de sus bisnietos tenemos, por ahora, sólo una vaga referencia. Cuando alguno de ellos sienta el deseo de saber de dónde vinieron sus tartarabuelos, quién fue su bisabuelo, aquí estamos, esperándolos.


Américo Ferrari


Es bien poco lo que sabemos de Américo Ferrari. Hijo mayor de Giuseppe Ferrari y María Pasi, nació entre 1887 (año del casamiento de sus padres) y 1889 (año anterior al nacimiento de su hermano).

A fines de 1897 la familia volvió a Italia. Sin embargo su padre, Giuseppe Ferrari murió -en Arco- en febrero de 1903, y entonces, al año siguiente Maria emprendió el regreso a la Argentina con sus hijos (incluidos al menos dos de los tres que tuvo en Italia, Paolo Italo y Valeria; de Settimo solo tenemos la fecha de nacimiento; probablmente murió de niño). y se instaló en Bahia Blanca, en Ing. White, donde se casó con Cirillo Campestrín, que era ferroviario en el Ferrocarril Sud y tuvo dos hijos más (Rosa y Alfredo)
Sabemos que Américo fue empleado del ferrocarril; que vivió en los años 20 en calle Moreno 843 y luego, en una colonia ferroviaria del barrio inglés en Brickman 7 por lo menos hasta 1936.
También sabemos que su esposa se llamaba Juana Gatti (a quien le decían Chocha) y que tuvo una hija. Esta hija trabajó varios años en Gath & Chaves y luego, cuando se casó se fue a vivir a Mar del Plata. Tras ella se mudaron también sus padres. La hija falleció en un accidente.
Según nos han contado, Américo, ya viudo vivía en una pensión en Mar del Plata y como se sentía muy solo quiso venir a vivir y quedarse con sus hermanas Isabel y Valeria.
Parece que no fue bienvenido, y se volvió a Mar del Plata, y ya no se supo más de él.

Quienes hayan conocido o hayan oído hablar de estas mujeres probablemente no se asombren. Y esto es bien poco, frente a las historias que vamos a contar dentro de unos días cuando hablemos de sus hermanos Juana, Isabel y Pablo.


domingo, 27 de enero de 2013

Fermo Ferrari, de Breguzzo (¿y Pellizzari, de por ahí no más?)


He aquí una foto muy esperada: la de Fermo Ferrari, (Breguzzo, 1896-Bahía Blanca, 1949).
Ya hemos presentado algunos datos sobre su historia, según nos contó su hijo, Noli Pablo Ferrari: la estricta escuela durante la dominación austríaca, la guerra de la que nunca quiso hablar, la llegada a la Argentina, su paso por Tandil, Tres Arroyos y finalmente el trabajo en Via y Obras en la empresa Ferrocarril Sud en Ing. White, su casa frente a la Estación Sud, su oficio de carpintero, su castellano perfecto,

Pero he aquí otro aspecto interesante que cuenta Noli, su hijo: Fermo se casa en Tandil con una mujer argentina, Arrogación Herrera; y acá en Bahía Blanca vivió también su cuñada, Cipriana Herrera, casada con otro trentino, de apellido Pellizzari, de un pueblo muy cercano a Breguzzo, y que tenían su casa en Garay al 700, ahí en Tiro Federal, había trabajado en Puerto Belgrano con una compañía que hizo ahi unas construcciones enormes.

¿Qué fue de esas personas? ¿Quién conoce a sus descendientes?


martes, 22 de enero de 2013

Fonda Trentina, de Paoli y Salomoni



Año 1903: Época de mucho movimiento en Bahía Blanca, y especialmente cerca de la estación del Ferrocarril Sud, a la que llegan de a cientos por día, los inmigrantes, a trabajar. Las "fondas", como se llamaba en esa época a los hoteles con pocas pretensiones, prosperaban.
En esos mismos años abría su fonda Giocondo Menestrina, cerca de la otra estación ferroviaria, la Estación Bahía Blanca Noroeste.

Salvo que eran trentinos, nada más sabemos de Paoli y Salomoni.

miércoles, 9 de enero de 2013

Pietro Iseppi +  Felicitá Zen

FELICE GIUSEPPE    +   Anna Zen
Marter 13-2-1881......................


Giuseppe Iseppi
Tornquist 5-9-1913/ morto in guerra 1945

Guglielmo Felice Iseppi
Tornquist 30-11-1914

Anna Iseppi
Tornquist 1916 / 2010


Felice Iseppi vino a la Argentina en 1905, se caso con Anna Zen y turvo tres hijos. En la década del 20 vendieron todo y se volvieron a Italia.  Pietro y Basilio Iseppi eran hermanos.

Luigi, Pietro y Egidio Montibeller


LUIGI Montibeller   +   Maria Toller


PIETRO Montibeller    +

EGIDIO Montibeller   +  Mercedes Belate


Según las noticias que tenemos estos tres hermanos llegaron a Saldungaray alrededor de 1895

Una de las hijas de Luigi Montibeller fue Maria Montibeller, nacida en Tornquist, esposa de Ferdinando Iseppi.

Egidio murió muy joven, a los 30, estaba casado con Mercedes Belate ,que murio a los 105 años en Saldungaray, en 2006. Tuvieron 6 hijos: Toto, Marta, Adolfo, Tita, José y Haydé.

viernes, 4 de enero de 2013

AFRA, la marca de vino que fraccionaba Agustín Ferrari






Ayer visité el museo "El Histórico", -calle Italia 19, Bahía Blanca - y encontré expuesto en una de las paredes laterales este objeto que parece estar compuesto de una base de madera (¿podría hacer pensar en la base o cubierta de una bordalesa?) y esta que puede haber sido la etiqueta de una bordalesa. Esta era la marca de los vinos que fraccionaba Agustín Ferrari -tal como lo hacían sus hermanos Camilo y Cornelio (y de quienes hemos ya publicado imágenes de sus marcas), entre mediados de los años 30 y mediados de los 50.

Según recuerdo, la sigla significaba: Agustín Ferrari República Argentina.


domingo, 25 de noviembre de 2012

Rosa Segatta


Carmen Blok, hija de Rosa Segatta

Tal vez los trentinos en Bahia Blanca fueron mas de los que pensabamos. Solo que hasta ahora nunca los habíamos reunido a todos. (una reunión virtual, pero eficaz, espero, una reunión que lleva cien? sesenta años? de retraso).

De pura casualidad llegué a saber que Carmen Blok, enfermera jubilada del Hospital Ferroviario de Bahía Blanca es hija de Rosa Segatta ,y nieta de Francesco Segatta, provenientes ambos de Sopramonte.
¿Cómo es que no los conocíamos? ¿Cómo es que nunca nadie los había nombrado entre sus familiares
 o compaesani? Fue ella, Carmen Blok quien me contó la historia de su abuelo, Francesco Segatta, y la de su madre, Rosa Segatta (Sopramonte 5-7-1902  Bahía Blanca 18-7-1976).

Acá en esta foto de pasaporte, Rosa Segatta tiene 25 años, y está a punto de partir hacia la Argentina, donde la espera su padre, Francesco:



Se suponía que la que tenía que venir era la hermana mayor de Rosa, Anna con su pequeño hijo Alfonso, ya que acá en Bahía Blanca estaba esperándola no solamente su padre, Francesco (que había llegado a la Argentina antes de 1909) sino también su marido, Enrico Belli, quien había venido a mediados de los años 20 y vivía junto a su suegro -señalero en el ferrocarril-, en una de esas casas que la empresa ferroviaria daba a sus empleados, una "colonia ferroviaria", en Ing. White.

Nunca vamos a poder saber por qué la mujer de Enrico y el nene se quedaron en Sopramonte, y por qué en cambio fue Rosa la que vino. Según cuenta Carmen, mi tía le dice a mi mamá: "Andá vos, primero; si me voy yo, a vos no te van a mandar a buscar nunca. A mí, en cambio, no me van a dejar sola acá con el nene".

Rosa llegó a Bahía, vivió un tiempo con su padre y su cuñado en el Barrio Saladero, en Ingeniero White; su cuñado un buen día se fue, y desapareció para siempre; y - dice Carmen, que le contaba su madre- Francesco tomaba, se emborrachaba, se ponía violento y a veces hasta le pegaba, y ella leía novelas, en castellano, para evadirse, y consolarse un poco; pero parece que un día, ella lloró tanto que su padre la echó de la casa.

Al lado de su casa vivía Antonio Blok, compañero de trabajo de Segatta, señalero también él, hijo de un holandés, y recientemente viudo y padre de nueve niños. Entonces Rosa, como no tenía ningun otro familiar a quien recurrir, apenas sabía el idioma, se refugió en la casa de al lado en lo de Antonio, estaba flaca, descarnada, daba lástima.. Él le dijo: yo no puedo tenerte acá, pero si vos querés casémonos, vos me cuidás a mí y a mis hijos, y yo te cuido a vos. Claro, ella no necesitaba otra cosa.

Así fue que Rosa se casó -en secreto- con Antonio Blok: Mi mamá siempre contaba que su padre lo denunció al ferrocarril, porque no se podía vivir en una casa del ferrocarril sin estar casados. Pero cuando lo llamaron del ferrocarril para que explique la situación, él sacó la partida de casamiento, sí, se habían casado.

Antonio tenia 8 hijos de su primer matrimonio, varios de los cuales eran todavía chiquitos, así que ella les cocinaba, les lavaba la ropa, y los cuidaba. En ese tiempo fue que la familia se mudó a la casa ferroviaria junto a la garita de Grünbein.

A los cuatro o cinco años, nació Carmen, después de un parto complicado: cuando yo nací, le hicieron cesárea, y mi mamá contaba que el doctor le dijo que se salvaba la madre o se salvaba el hijo, y mi papá dijo: no! que se salve mi mujer, el hijo ya está, si se va a perder, se va a perder. Y le hicieron cesárea y nos salvamos las dos. Después que yo nací ella estuvo como un mes y medio internada en el Policlínico, porque le agarró una flebitis en una pierna.

Cuando nació Carmen, Giuseppe y María Menestrina, que vivían en Lobos, pidieron ser sus padrinos. Por ese motivo, durante muchos años iban una vez por año a visitarlos.

Cuenta Carmen que su madre hablaba a la perfección el castellano, no tenía acento para nada, e incluso había gente que pensaba que ella era española. Leía novelas y revistas, tejía al crochet, y cantaba muy bien.
Se reconcilió con su padre, lo visitaba una vez por semana mientras el siguio viviendo solo, y  cuando él ya no pudo caminar mas solo, lo llevó a vivir con ella y su marido. Rosa nunca perdio la esperanza de volver a ver a su hermana: a su cuñado Belli lo buscó por todos lados, y su hermana Anna siguio escribiéndole hasta su muerte.

Rosa falleció el 18 de julio de 1976.
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El día de la entrevista, mientras mirábamos con Carmen algunos papeles de Rosa y Francesco, encontramos una tarjetita que tiene de un lado la imagen de un muchacho con uniforme, recortada en forma de corazón; y en el reverso dice: Ricordandoti sempre, ricevi un cordiale saluto dal tuo lontano amico, Guido Nardelli.

Entonces pienso: la partida precipitada en lugar de su hermana, una colonia ferroviaria en el Saladero (hay que concocer ese lugar para apreciar lo que debe haber padecido Rosa), un cuñado que desaparece y por lo tanto, se esfuma la esperanza de que venga su hermana a la Argentina; un padre violento; un matrimonio con un hombre que la protege, sí, y que la quiere, pero cuyos 8 hijos ella se hace cargo de criar; una cesárea en el año 1936; que le digan -con cariño, tal vez- "la gringa"... Habrá pensado Rosa alguna vez, mirando esta tarjeta: ¿qué hubiera pasado si...?

domingo, 18 de noviembre de 2012

Trentinos en Ing. White (Saladero): Francesco Segatta






Francesco Segatta, nacido en Sopramonte el 27de septiembre de 1873, se encuentra en Bahía Blanca al menos desde 1909, y en algún momento - antes de 1927 - prepara esta fotografía para su hija Rosa:

En el reverso escribe:

Carissima figlia Rosa: ricevi i piú graziosi baci da tuo pappa che ti desidera passar le buone feste Natallizie e un fellice h'anno nuovo assieme alla tua mama. Mi dico sempre il tuo aff.mo padre Francesco Segata

Querida hija Rosa: que recibas los mejores besos de tu papa que te desea que pases las fiestas navideñas y un feliz año nuevo junto a tu mamá. Con cariño, tu padre.

Es que Segatta, señalero en la empresa Ferrocarril Sud, ha dejado en Sopramonte a su mujer, María Ravagni y a sus dos hijas, Anna (21-5-1899), y Rosa (5-7-1902).


Mientras él está en la Argentina, trabajando al menos en algunos periodos en la estación "Empalme Grünbein" su mujer y sus hijas pasan la guerra solas, su hija mayor se casa, nace un niño, Alfonso Belli, en febrero de 1920 y su esposa muere, después de 1920.

En algun momento, antes de 1927, viene su yerno, Enrico Belli, y se instala con él, en su casa -una colonia ferroviaria - en la garita Este, en el barrio Saladero, Ing. White.

Según cuenta Carmen Blok, (nieta de Francesco), envían a Italia el dinero para que Anna - la hija de Francesco - venga a la Argentina con el niñito a encontrarse con su esposo Enrico. Sin embargo, la que viaja es Rosa: mi tía le dice a mi mamá: "Andá vos, primero; si me voy yo, a vos no te van a mandar a buscar nunca. A mí, en cambio, no me van a dejar sola acá con el nene".

(Pero para poder viajar era necesario tener una llamada, un atto di richiamo; no era solamente cuestion de tener dinero, sino también del documento gracias al cual autorizaban al interesado a emigrar.) 

Helos aquí a los tres en una foto tomada poco tiempo despues de la llegada de Rosa  a Bahía Blanca en diciembre de 1927:


Enrico Belli, Francesco Segatta y Rosa Segatta en Bahía Blanca


Sin embargo, las fotos no pueden contar lo que, según Carmen, su madre Rosa sufrió: que el cuñado poco tiempo después, desapareció y con él la esperanza de que su hermana venga también a Bahía Blanca; que Francesco tomaba, y le pegaba, y que un día ella lloró tanto que él la echó de la casa.

Estuvieron mucho tiempo sin hablarse, pero luego, los ánimos se calmaron. Aunque Francesco siguió viviendo solo en su casa ferroviaria en Saladero, junto a la garita Este, Rosa y su hija Carmen iban una vez por semana iban a limpiarle la casa.

Cuando no pudo caminar más, su hija y su yerno le hicieron una habitacion en su casa en Grünbein, y vivió con ellos hasta su muerte, en 1956.


Francesco Segatta y su compañero de trabajo y luego esposo de su hija Rosa, Antonio Blok
en la garita Este, Saladero, Ing. White.


Varias preguntas surgen:
¿Con quién, o llamado por quién vino Francesco a Bahía Blanca?
¿Tenía otros familiares o conocidos trentinos en la ciudad o en la zona?
¿Habrá conocido a Campestrín, que también era ferroviario en Ing. White? (A Carmen le "suena" el apelllido)
¿Habrá tenido algún contacto con Giocondo Menestrina y su esposa María Segatta?
¿Habrá tenido algun contacto con Francesco Nardelli, cuya madre era de apellido Ravagni, al igual que la mujer de Francesco?
No hemos podido encontrar hasta ahora la relación de parentesco directo entre estas personas a y Francesco Segatta (o sea, no son ni hermanos ni primos), pero vinieron todos del mismo pueblo, y llegaron a esta ciudad más o menos por los mismos años.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Vecinos: Segatta y Blok en las colonias del Ferrocarril Sud (Trentinos en Ing. White)

Francisco Segatta y Antonio Blok ocupan cada uno una casilla del Ferrocarril Sud en la garita Este (Saladero). Según el libro de registro del Ferrocarril Sud constan, entre los ocupantes de las casillas o colonias ferroviarias, los nombres de Francisco y de Antonio hasta 1935, uno en la casilla 751 y otro en la casilla 750.





Francisco ha dejado a su mujer y a su hija mayor en Italia; vive con Rosa, su hija menor, llegada en 1927. A veces toma de más, se pone violento.
Antonio hijo de un holandés, ha quedado viudo poco tiempo antes, y vive ahí con sus nueve niños.

Rosa, ahí en el Saladero, lee para distraerse, y cuando no puede más llora con desesperación.
Un día el padre le pega, ella escapa, aterrada y se refugia en la casa del vecino.
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viernes, 16 de noviembre de 2012

Enrico Belli, de quien nunca nadie más volvió a tener noticias



Un trentino desparece, allá por el año 1930.

Enrico Belli, había dejado a su mujer, Anna Segatta y a su pequeño hijo Alfonso en Sopramonte y vino a Bahía Blanca, antes de 1927, a casa de su suegro, Francesco Segatta en Grünbein. Pero un día se fue, ya no volvió, y sus familiares nunca más volvieron a saber nada de él.
Esto recuerda Carmen Blok, la nieta de Francesco Segatta:
El primero que vino fue mi abuelo,  y con los años trajo al esposo de mi tía, Enrique Belli, que había ido a la guerra. Cuando volvió de la guerra, mi abuelo lo hizo venir con la intención de que después trajera a la mujer y a su hijo.
Entonces después le mandaron el pasaje para que se venga la tia, Anna Segatta; entonces, mi tía le dice a mi mamá: "Andá vos, primero;  si me voy yo, a vos no te van a mandar a buscar nunca. A mí, en cambio, no me van a dejar sola acá con el nene".
Pero con el tiempo el marido de mi tia despareció, y no se supo nunca más nada de el, Enrique Belli.
¡Mi mamá lo buscó...! era tanto lo que deseaba que viniera su hermana...lo buscó de todas las formas, por todos lados, pero nunca lo encontró;

una vez a mi mama le habían dicho que el estaba por Córdoba, anduvo averiguando, nunca pudo saber... ella decía que a lo mejor, borracho por ahí se había muerto sin documento y… lo enterraron como un desaparecido.

Esto es lo que sabemos con certeza de este hombre:

Enrico Ottavio Belli
nacido en Sopramonte, 19-2-1898.
hijo de Alfonso Belli y Petronilla Litterini.
Casado con Anna Segatta el 4-6-1919.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Arboles genealógicos

2 padres, 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos, 32 choznos, 64 más en nuestra sexta generación de antepasados...

Generalmente hacen referencia al "árbol genealógico" quienes van en busca de sus "raíces".
Pero al representar el árbol,en realidad no van hacia abajo sino hacia arriba, dibujando un tronco, en el centro, y tratando de alcanzar la rama más alta (o sea el antepasado lo más remoto posible en el tiempo), se encaraman a una rama enhiesta (el apellido paterno, generalmente), sin mirar siquiera hacia a los costados. Si lo hicieran, verían que más que un tronco, se encuentran en medio de un intricado entramado de ramas que se abren, se entrelazan, se cortan, se cruzan y crecen enroscadas unos sobre otras... Porque llegamos a 64 en la sexta generación de antepasados, sin tener en cuenta a la totalidad de los hijos de cada pareja, sin tener en cuenta las segundas nupcias (que han sido MUY frecuentes y con gran cantidad de hijos), sin tener en cuenta los frecuentes matrimonios entre parientes, sin nombrar hemanos, hermanastros, cuñados y cuñadas, primos, primos segundos...

Si tomaramos todo eso en cuenta, nos encontraríamos  más bien, con una tupida formación arborea propia de la selva tropical, entonces.

El concepto de "arbol" es un tanto problemático porque en general parte de una concepción machista de la vida y de la historia: literalmente,  porque rastrea apellido paterno; y simbólicamente, porque se representa con un tallo erguido, y lo más alto posible, sin ningún tipo de proliferación lateral. Se basa en la ilusión de un "linaje", como si saber el nombre del padre de uno de nuestros 16 tatarabuelos nos aportara algún dato más con respecto a nuestra familia; y se basa en la ilusión de un "tronco" único, nutrido por úna única raiz, por el que corre "savia" ... pero cada persona es hija no solo de su padre sino también de su madre, y es tan descendientes de la familia de su madre como la de su padre (aunque ni en Italia ni aca en la Argentina se utilice el doble apellido); el tronco no es único, sino que con cada matrimonio se mezcla se combina se abre en muchas ramas; y lo mismo podríamos decir con respecto a la "savia", en la que se cruzan la sangre y la historia genética de cada uno de los 64 tatarabuelos  de cada uno de los miembros de una pareja que concibe un hijo, o sea de 128 (y esto, para no ir mas lejos).

Ahora bien, ¿por qué vamos a agregar en este blog una etiqueta "árboles genealógicos"?

- Porque vamos a usar el término, por pura comodidad no más, porque así -de una- todo el mundo sabe que va encontrar un esquema que representa padres, hijos, hermanos, esposas.

- El objetivo es encontrar y probar los lazos de parentesco entre los inmigrantes trentinos que llegaron a Bahía Blanca, para tratar de verificar las hipótesis de que nadie vino solo, pero que, una vez radicados en la ciudad, a pesar del parentesco, esas relaciones fueron bastante débiles. Por eso, tomando como punto de referencia al inmigrante trentino en cuestión, no nos remontaremos mucho más allá de dos generaciones en el rastreo de padres, hermanos, hermanastros, tíos, primos, primos segundos.

- Otro objetivo central de estos gráficos de familias es la historia de las mujeres, de las mujeres inmigrantes, a las que muchas veces las "historias de familia" se las devoran, haciendo que se olviden sus apellidos propios -en el caso de las mujeres casadas-, que se olviden sus existencias mismas - en el caso de las mujeres solteras, viudas, abandonadas por sus maridos-, que se pierda el hilo de sus historias en el caso de las mujeres casadas en segundas nupcias.

- Todos estos gráficos de familias están armados en base a datos tomados de los documentos,  (partidas de nacimiento o defunción, actas de matrimonio, etc) disponibles en nuestro archivo, y de la página Nati in Trentino, base de datos de la PAT.

- Más allá de los objetivos específicos de esta investigación, un árbol genealógico completo, lleno de nombres y fechas puede volverse algo estéril, si de la historia, de la vida y de la experiencia de esas personas no sabemos nada. Y lo mismo puede decirse de un árbol genealógico en sentido descendente: primos segundos, primos terceros que nunca han oído hablar unos de otros, o de sus abuelos o bisabuelos, que no han compartido absolutamente nada porque sus padres o abuelos tomaron cada uno caminos diferentes en la vida, pueden llegar a sentirse perfectamente desconocidos. Y es lógico que sea así. Saber que uno es  "pariente" de otra persona solamente porque así lo demuestra un árbol genealógico no agrega nada. Sólo la experiencia vivida y la historia compartida es lo que puede llegar a crear vínculos y darles, deseándolo, algún sentido.