martes, 9 de agosto de 2011

Recomponer


Estas son Mirta Ferrari y su hija Cintia, y Orasinia Baldomé, la viuda de Roberto Ferrari. Estuvimos con ellas, hace unos días, mirando fotos y documentos de sus respectivos abuelos y suegros, Agostino Ferrari y Giuseppina Gianordoli, él de Poia, ella de Lasino, que llegaron a Bahía en 1928 y tuvieron dos hijos, Roberto (el más pequeño) y Elio (el niño mas grande).



Como suele suceder, hay más fotos y documentos de él que de ella. ¿Será posible, a través de las palabras de sus nietas, de sus nueras, recomponer de algún modo su retrato?

Si fuera posible, al menos eso.



lunes, 8 de agosto de 2011

Angel Ferrari y su señora Luisa (Trentinos en Villa Mitre)


Angel Ferrari vino cuando tenia un año y medio, en 1928, con sus padres, Cornelio Ferrari y Albina Baroldi, y vivio toda su vida en Villa Mitre. Siempre cuenta que nació de casualidad cerca de Como porque su padre y su tío Agustín, de Poia ambos, tenian una empresa de instalacion de líneas eléctricas y por eso la familia cambiaba con frecuencia lugar de residencia.


Angel Ferrari, junto a sus hermanos Duilio y Livio
(Pero ¿quién es la mujer que observa a la derecha?)

Acá en Bahía pasó del negocio de vino de su padre a la empresa de transporte propia: con sus camiones y luego colectivos de turismo recorrió infinidad de veces la Patagonia argentina.

Esto es lo bueno de este trabajo del archivo: que no solamente uno vuelve a encontrarse con tantas personas queridas, sino que además a uno lo miman y agasajan de este modo:




jueves, 4 de agosto de 2011

Pasi, Ferrari y Campestrín (Trentinos en Ing. White 1)



Norma Campestrín es una de las más activas dirigentes del Círculo Trentino de Bahía Blanca, y su abuelo es quien se ve en cuadro que ella sostiene en sus manos, Cirilo Campestrin, nacido en Torcegno en 1861, vino a la Argentina a mediados de 1880, a Tandil primero y a Ing. White después. Cirilo se casó con María Pasi y tuvo dos hijos, Alfredo y Rosa Campestrín. Vivieron un tiempo en el Bulevard XX, en una de esas casas sobre pilotes que quedaban rodeadas de agua cuando subía la marea; luego se mudaron a una casa sobre Guillermo Torres, detras del viejo registro civil y luego se fueron a Villa Rosas. Cirilo falleció en 1934.
Pero, a la hora de contar cuántos fueron sus tíos, Norma de pronto tiene un montón, y salvo su tía Rosa, todos ellos son de apellido Ferrari.

¿Cómo es esto?
Parece ser que María Pasi, trentina también, de Poia había estado casada con Giuseppe Ferrari,de Poia, y tuvo a sus hijos Carlo, Isabel, Juana, Guerino, Teresa, Americo y Valeria (nacida en alta mar) probablemente en TAndil, durante la década de 1890. En algún momento, toda esta familia regresó a Italia, allá falleció Giuseppe, afectado de tuberculosis en el hospital de Arco en 1903, y al poco tiempo, María, con todos sus hijos, volvió a Tandil, se casó con Campestrín en 1905 y tuvo a sus otrs dos hijos.

¿Y qué relación había entre este Giuseppe Ferrari con los otros Ferrari que ya hemos mencionado antes en este blog?
Parece ser que Giuseppe era hermano de Aniceto Ferrari, el padre de Agostino, Camillo y Cornelio Ferrari. Por eso cuando hace muchos años Luis Sansoni recordaba vagamente esta historia hablaba de los Ferrari, dei Ceti, y dei Beppini.

Camillo Ferrari al llegar en 1924, tiene como punto de referencia y la correspondencia le llega a la casa de su primo Guerino Ferrari, en Ing. White.
Sólo esto sabemos por ahora.

¿Quiénes son, dónde están los descendientes de estos tres trentinos, Giuseppe Ferrari, Maria Pasi y Cirillo Campestrín?

El hijo de Campestrín, Alfredo, trabajaba en la Fábrica Industrial de Bolsas de arpillera que la firma Bunge y Born tenía en Ing. White

miércoles, 3 de agosto de 2011

Maria Pasi


Cirillo Campestrin


 

Esta es la carta que recibe de su amgio y compaesano, Giuseppe Ferrari

 Caro amico Campestrini: lungo dal non vederti da queste parti come impossibile te lo considero il viaggio vengo a farti sapere il ben stare di mia salute, unito alla mia famiglia ti faccio noto che il giorno 5 del corrente mia moglie ha dato alla luce un figlio maschio che li poneremo il nome di Carlo Raimondo, il nome di mio Padre. Avia il desiderio di vederti pero sarà invano per le mie speranze perché non posso partire da casa. Noi stiamo bene, così spero di te e del tuo compagno Pio. Mia moglie ti saluta così pure il Pio e sua famiglia.... manda un bacio ......... risposta di tua novità alla Fonda Asturiana Tandil. Resto col salutarti e una stretta di mano da vero amico e... di te                    ...... ……… Junio 22/90 Jose Ferrari

 

Querido amigo Campestrini:  como hace mucho que no te veo por acá y considero que para vos es imposible viajar te cuento que estoy bien de salud junto con mi familia, te hago saber que el día 5 del corriente mi mujer dio a luz un hijo varón al que pondremos el nombre de Carlo Raimondo, el nombre de mi Padre.Tenía deseos de verte, pero son vanas mis esperanzas porque no puedo moverme de casa. Nosotros estamos bien y espero que sea lo mismo para vos y tu compañero Pio. Mi mujer te manda saludos ……………………………   respuesta de tus novedades a la fonda Asturiana Tandil. Te saludo, con apretón de manos de verdadero amigo y ……………… de vos.                                              ....................      Junio 22/90 José Ferrari.

 

Se casa con María Pasi en 1905 en Tandil, y en 1906 nace su hija Rosa, y 1907 su hijo Alfredo.

De acuerdo al acta de nacimiento, Campestrin es jornalero, domiciliado en la chacra numero ochenta y dos.

Cirillo Campestrin muere en 1934.


martes, 26 de julio de 2011

Memorias para el futuro: el archivo de los trentinos en Bahía Blanca


Se trataba, hace unos días, de escribir los nombres de las personas que aparecen en la foto de casamiento. Cada uno de los entrevistados reconocía a dos o tres de sus familiares más cercanos, pero no a los demás. Sólo después de varias entrevistas y consultas telefonicas pudimos identificarlos a (casi) todos. Y así, poniendo nombres y apellidos, nosotros, 57 años más tarde volvimos a recomponer los lazos y los parentescos de todas estas personas y que ya estaban ya a punto de ser olvidados.

En eso consiste justamente esta tarea, a la que estamos abocados durante este año, en Círculo Trentino, basa precisamente en un principio de “reunión”: coordinar en un solo conjunto, en la sincronía de un sistema, fotografías, documentos, cartas, y fundamentalmente, testimonios orales, a sabiendas que el resultado de esa operación iba a dar como resultado una imagen de “unidad” de una comunidad vinculada por un mismo origen migratorio, con el riesgo de que se pierda de vista que se trata de configuración ideal, facticia, como si en algún momento hubiera existido una “colectividad trentina” homogénea, cosa que no fue así. De hecho incluso, las personas de esa foto no todas se conocían entre sí, y sus descendientes ya no reconocen más que a sus propios padres, pero probablemente sea una de las fotos en que más trentinos aparecen juntos: Camilo y Agustín Ferrari, Emma Battaia, Giuseppina Gianordoli, Albina Baroldi, Bruno Dal Ponte, Giulio Grosselli, Angel Ferrari...

Sin embargo, esos documentos, fotografías y materiales que hasta ese momento pertenecían únicamente a la esfera privada, guardados en un cajón, en el armario, o un baúl, se fueron integrando en un conjunto y pasaron de algún modo a una esfera “pública”; y así, la existencia de este contribuye a que el conocimiento y la reflexión sobre el pasado no queden fijadas en los estrechos márgenes de las anécdotas individuales, o en el nimbo opaco de los relatos estereotipados, sino que puedan encontrar una base firme en los documentos y en los testimonios para capitalizar la riqueza de la pluralidad de las experiencias. Así, es probable que el archivo se convierta en una herramienta fundamental para superar una mirada meramente sentimental, atrapada muchas veces en la nostalgia "inventada" de personas y tiempos pasados, algo que se reitera constantemente en las historias referidas a la experiencia migratoria.

Y he aquí otra diferencia entre el conjunto -nada pequeño por cierto- de fotos que cada uno guarda en su casa y el Archivo. Esos documentos, fotografías y materiales que hasta ese momento pertenecían únicamente a la esfera privada, guardados en un cajón, en el armario, o un baúl, se fueron integrando en un conjunto y pasaron de algún modo a una esfera “pública”; y así, la existencia de este contribuye a que el conocimiento y la reflexión sobre el pasado no queden fijadas en los estrechos márgenes de las anécdotas individuales, o en el nimbo opaco de los relatos estereotipados, sino que puedan encontrar una base firme en los documentos y en los testimonios para capitalizar la riqueza de la pluralidad de las experiencias. Así, es probable que el archivo se convierta en una herramienta fundamental para superar una mirada meramente sentimental, atrapada muchas veces en la nostalgia "inventada" de personas y tiempos pasados, algo que se reitera constantemente en las historias referidas a la experiencia migratoria.

Como esta foto, llevamos escaneadas muchísimas más. Así, los documentos se reúnen (en un formato virtual, y por ende reproducible) en un lugar, sobre un soporte estable, y están disponibles para ser interpretados ahora, y tambien más adelante. Qué historia escribirán en el Trentino quienes reciban la copia de este archivo es algo que veremos seguramente en algún tiempo. ¿Y nosotros? Ya en lo inmediato estos documentos y estas imágenes nos están permitiendo ajustar ideas, conocimientos y puntos de vista sobre la historia de los inmigrantes trentinos en esta ciudad, sobre la historia de la ciudad misma y sobre nosotros como comunidad.

Eso es tal vez lo que podemos llegar a hacer ahora. Probablemente, dentro de unos años otras personas querrán reordenar todo ese material de otro modo, o leerlo de otro modo, para responder otras preguntas. Justamente para eso estamos haciendo este trabajo. Es que la cuestión del archivo no es una cuestion del pasado, es una cuestion de futuro, una promesa y una responsabilidad para el mañana.

Ne vedem, vala

lunes, 11 de julio de 2011

Mario Grosselli, de la montaña al mar


Son los primeros días de febrero de 1954 y Mario Grosselli, nacido en Madruzzo, Lasino, el 17 de noviembre de 1927 está ya casi listo para partir, en uno de esos programas de "reunificación familiar" que el CIME (Comitato Intergovernativo per le migrazioni europee) había puesto en marcha desde 1951 para contribuir a resolver el problema de la elevada desocupación en los países europeos, firmando acuerdos no sólo en Argentina sino también en Brasil y Chile. Mario tiene 27 años y una amplia experiencia de trabajo como mozo, cocinero, conductor y técnico.



 
En Bahía Blanca lo esperaba su hermano Giulio, llegado unos años antes y muy pronto consigue trabajo en la empresa eléctrica DEBA.

Mario se hizo la casa en Bahía, se casó con Sara Dolly Díaz y tuvo 5 hijos, y tuvo también su casa en El Sauce, cerca de Monte Hermoso donde pasaba largas temporadas, y que disfrutó apasionadamente hasta su muerte en 1994.


Esta era su foto preferida: en Suiza, durante el invierno, su trabajo era ir en un trineo, desparramando bosta sobre la nieve en el sendero para facilitar la marcha.
.


Está todavía esta foto, ampliada, en la sala de la casa de veraneo en El Sauce, junto al mar.




martes, 21 de junio de 2011

Pueblos como cavernas - Paesi come spelonche


Poia, 10 - 11-1927
Caro nipote ... poco si puo aquistare perche soldi non cene piu in questi paesi la va sempre al pegio e la miseria la trionfa in tutte le fmiglie e se la continua cosí come purtropo continuera le nostre vallate diventa spelonche


Querido sobrino, poco se puede comprar porque dinero no hay más, en estos pueblos va cada vez peor y la miseria avanza en todas las familias, y si sigue asi, nuestros valles se van a convertir en cavernas.

martes, 31 de mayo de 2011

El grupo de la linyera - La compagnia della lingiera





El pariente saluda al grupo de la lingiera.

Lingiera dicen que le decían a ese pequeño atado de camisa camiseta y ropa interior que llevaban muchos de esos trabajadores que viajaban de aquí para allá en tren, tratando de gastar poco y ahorrar mucho. Con el tiempo la palabra pasó a designar más bien hacia quienes iban y venían de un campo a otro, haciendo trabajos ocasionales durante breves temporadas; y luego, en otro deslizamiento, (como si la palabra misma se hubiese vuelto linyera) terminó signficando vagabundo rural, sin casa ni trabajo fijo, una palabra que llegó a tener tanto un matiz heroico (el linyera como propagador de noticias, y portador de ideas libertarias y anarquistas), como un matiz peyorativo (el linyera como un marginal, un "vago" al que no le interesa tener casa, ni familia, ni ahorrar dinero, ni impresionar al resto de los parientes con sus logros materiales...)

A fines de junio de 1924 llegan a Bahía Blanca cinco inmigrantes trentinos de la Val Giudicaria: Camilo Ferrari, Luis Sansoni (primo hermano de Camilo), Francisco Florioli (marido de la hermana de Luis Sansoni), Silvio Pasi, y Sabino Segala, después de haber dado algunas vueltas en Buenos Aires y de una noche de viaje en tren.
Se instalan juntos en una de las tantas pensiones que por esos días recibían a los cientos de inmigrantes que llegaban a diario, pero a los pocos días cada uno va por su cuenta. Así son esos primeros meses, de ir y venir de una obra en construcción a otra, aquí en Bahía, en el campo o en algún pueblo de la zona, de una cosecha a otra. Van a Hucal, a Dorrego, a El Perdido, a Tandil, vuelven a Bahía, hacen otro contrato, y parten de nuevo.  Y van y vienen siempre en tren, con pocas cosas encima.

La pregunta es ¿cuándo se produjo ese último desplazamiento de sentido? ¿Es en serio, o en broma, que Francisco Floriolli escribe esto a su primo Camilo?


Carissimo cugino

con questa mia ti notifico il benesere cosi spero che sara dite e compagni. Io adeso e due giorni che lavoro al campo ma pero non tanto distante ad andare al paese ci vora un ora a piedi. Qui bisogna lavorare 1 1/2 di più per la comida. Tu sei desideroso di sapere la posizione qui o da dirti che boschi non cene sono ce solamente che nei contorni delle case un poca di arboratura però se sene impianta deve venire perche adeso si vede molti impianti nuovi.
Riguardo alla terra qui e molto miliore che a Bahia. Soto il padrone che lavoriamo noialtri a molto campo ed a davero molto lavoro per la coscecia e pare che sia anche buono.
Io mi chiamo contentissimo essere venuto.
La posta che viene mandela su questo indirizzo: Perdido preso costrutor Gonzalez.
Ti saluta cordialmente, cugino Francesco

Affettuosi saluti ai compagni.
Un altra volta ti potro spiegare la cosa melio.
Arrivederci.
Il parente saluta la compagnia della lingiera


El Perdido, 18-10-24


Queridísimo primo:

Con esta carta mía te cuento que estoy muy bien.Yo, ahora ya hace dos días que trabajo en el campo, pero no está tan lejos, para ir al pueblo hará falta una hora a pie. Querés saber la posición: tengo que decirte que aquí bosques no hay, solamente un poco de arboleda alrededor de las casas, pero si se siembra deben venir. Con respecto a la tierra acá es mucho mejor que en Bahía. El patrón con el que trabajamos tiene mucho campo y tiene verdaderamente mucho trabajo por la cosecha y parece que es bueno. Yo estoy contentísimo de haber venido. Las cartas mandámelas a esta dirección: Perdido, en lo del constructor Gonzáles. Te saluda cordialmente tu primo Francisco.
Afectuosos saludos a los compañeros.
Otro día te explico la cosa mejor.
Hasta la vista

El pariente saluda al grupo de la lingiera.



jueves, 28 de abril de 2011

Pasqua con chi vuoi



Altavilla Vicentina, 26-3-1923

Carissima sorella Emma
Da lungo tempo oggi prendo la penna in mano. Ti mando i più cordiali saluti, augurandoti liete feste pasquali, così spero di passarle bene anch'io. Ti saluto e mi firmo, tuo fratello Battaia Virgilio.

Querida hermana Emma:
después de mucho tiempo hoy tomo la lapicera en mi mano. Te mando los mas cordiales saludos augurándote felices fiestas pascuales, yo también espero pasarla bien. Te saludo, tu hermano, Virglio.

Virgilio Battaia tiene 25 años y está trabajando de albañil en Altavilla Vicentina, cerca de Vicenza, en la provincia del Veneto. Desde ahí escribe a su hermana Emma, que tiene en ese momento 16 años.

Casi cinco años más tarde Emma y Virgilio vienen a la Argentina, ella para casarse con Camillo Ferrari, también de Poia, ¿y él? ¿Quién sabe cuántos años estuvo viajando y trabajando fuera de su pueblo, en otros lugares de Italia? ¿En qué otros lugares estuvo, además de este? Y cuando llegó a la Argentina, además de trabajar un tiempo en algún lugar de Río Negro, ¿en qué otros lugares estuvo antes de instalarse en Bahía Blanca?

Ya antes de la migración transoceánica, eran muchos los que, desde la juventud, iban y venían del Trentino y transcurrían largas temporadas trabajando en otras regiones de Italia o de Europa.

Y un enigma en esta tarjeta: ¿qué significa la frase escrita al revés, a los pies de la firma?

qui si passa la vita Borghesia

Perdón por este saludo tardío, y la vaguedad de estas noticias:  hace un mes se me fue Elisa,  mi madre, que me contaba todo sobre sus padres y sus tíos, poiati di Poia tutti quanti.


lunes, 7 de marzo de 2011

Viva el Carnaval


Doman l’è festa,

se magna la minestra,

si beve dal bocàl,

evviva il carnaval!!!



Mañana es fiesta:
hay sopa,
y vino en el jarrón para tomar.
¡viva el carnaval!


Abramo Battaia (de Poia, Vigo Lomaso) siempre se acordaba de estos versos, cuando llegaban los días de carnaval.
Qué era el bocal, le pregunté una vez:

- Una especie de botellón de dos o tres litros, con la boca bien ancha, y todos toman de ahí, de todo, vino blanco o vino rosado.

- ¿Y no tomaban cerveza?


- Cerveza no, allá, en el invierno, en esa época*, no había cerveza; había que esperar al verano para poder tomar cerveza.

Cerveza tomaban acá, en Bahia Blanca, Abramo Battaia, su hermana Emma y su cuñado Camillo Ferrari con sus hijos, puntualmente, como si fuera una fiesta de guardar, cada martes de carnaval en el inmenso patio arbolado del bar de Rivara en Alsina 141.

La ciudad en esos años, hacia 1950 lucía así, y ese bar quedaba sobre la mano derecha, más allá de la propaganda de Martini:




* Abramo llegó a Bahía Blanca en 1931, a los 16 años.
* Un boccale es un buen porrón, según veo en google

domingo, 13 de febrero de 2011

Francesco Nardelli, de Sopramonte


Quienes miran a la cámara son Francesco Nardelli y su mujer, Concepción del Valle. La foto está tomada en la carnicería que tuvo por más de cuarenta años, en la equina de Rondeau y Castelli. Observen a la clienta, sorprendida por el fotógrafo, los dos serrruchos en primer plano, la jaula con pajarito detrás, el conejo colgado adelante, y la inmensa puerta lateral de madera a la izquierda. Hay detalles que no se alcanzan a distinguir: qué tiene el hombre en la mano, qué otras cosas cuelgan de los ganchos, qué más hay sobre el mostrador de mármol.

Nardelli había llegado de Sopramonte a Buenos Aires en 1902, con 13 años, había estado en Mataderos, en Puente Alsina, pero ya en 1906 estaba en Bahía Blanca, con su tíos Menestrina, y segun parece, siempre estuvo relacionado con el oficio y el negocio de la carne, primero como matarife mayorista:  carneaba y vendía carne a otras carnicerías; alquilaba al ferrocarril un campo, "La Chimenea" que quedaba en Villa Bordeu, en Don Bosco al fondo a las afueras de Bahía Blanca, y llevaban los animales al matadero municipal en una jardinera, recuerda su hijo menor.

Algunos años más tarde se ubicó como carnicero minorista.
El local de la carnicería funcionaba junto a la casa: en el corredor tenían unas argollas y ahí colgaban las medias reses durante 24 horas para que se oreen, luego las guardaban en un cuarto muy oscuro, con hielo que tenía una puerta muy gruesa (hasta que trajeron una heladera Frigidaire con puertas de madera). Cada mañana, Nardelli se levantaba a las 4.30 para descargar las reses, depostar y serruchar a mano los huesos y preparar los cortes para la venta; después ordeñaba la vaca que tenía en el patio y le llevaba la leche a la cama a los hijos. Luego llegaban los empleados que hacían el reparto, aprontaban sus bicicletas y salían con la carne acomodada en unos canastos grandes, y envuelta en un papel blanco. Regularmente preparaban factura (chorizo y embutidos) y si tenían sospecha de que alguna media res no estaba en buenas condiciones venía el veterinario Darlan y si determinaba que la carne estaba "afiebrada", entones se devolvía. Con el tiempo, incorporaron venta de verduras, pan, artículos de almacén y leche que venía embotellada -con tapas cartón primero y de aluminio luego- de la primera pasteurizadora que funcionó en Bahía Blanca, en la Coopertiva de Tamberos Bahía Blanca cuya casa central estaba en la esquina de Corrientes y Alsina*. El negocio entonces, pasó a llamarse "Mercadito del Plata". (Eso nos permite entonces pensar que la foto es anterior al año 1935, ya que con este ultimo nombre aparece mencionado el negocio de Nardelli en la Guía Comercial de La Nueva Pronvicia de ese año) .


Ninguno de los hijos de Nardelli continuó el negocio: aunque Roberto trabajó ahí un tiempo, luego pasó a la administración de catastro y murió a los sesenta años. Mario fue a la escuela industrial, trabajó en los talleres del ferrocarril y en Aguas corrientes y falleció en el año 1974; Francisco, el menor, estudió ingeniería y a esa profesión se dedica hasta ahora. De sus yernos, en cambio, Osvaldo, el marido de una de sus hijas lo ayudó y continuó durante algunos años, hasta que cerró.

Hace pocos meses, a fines de 2010, han terminado -casi- de demoler esa esquina, y el terreno ha quedado de nuevo vacío, cubierto de pasto. Sin embargo, parece que ahí funcionó el primer hospital de Bahía Blanca. Desde 1911 Nardelli alquiló ese inmenso terreno a Echave, padre de quien fuera intendente conservador en Tornquist*, ahí construyó él mismo su casa y su negocio,  ahí crió a sus hijos y recién después de 40 años compró la casa y el terreno a los sucesores de Echave. Su hijo Francisco recuerda la vida del barrio que era casi como una familia, a los clientes, que eran todos conocidos y por eso pagaban sus cuentas casi todos a fin de mes, y la casa de sus padres, siempre llena de parientes, amigos y vecinos.

Nardelli tuvo ahí su casa y su negocio hasta que murió. Un día cerró la carnicería por vacaciones, al día siguiente cenamos y se fue a dormir. Quedó dormido, de un sueño a otro.*

* Se trata del padre de Pantaleón Echave quien fue intendente de Tornquist durante los últimos años de la década del 30. Fue él quien contrató al ingeniero Francisco Salamone para la realización, en esa localidad del Plan de Obra Pública Municipal.y el diseño del palacio Municipal de Tornquist, inaugurado en 1938.

* De todos modos la distribución de leche por medio de carros lecheros -a caballo-continuó en la ciudad de Bahía Blanca hasta inicios de la década del 70.

* Estas notas fueron elaboradas en base a una entrevista realizada en noviembre de 2001 a Francisco Nardelli (hijo). Si alguno de sus sobrinos tiene más datos o conoce versiones diferentes, les voy a agradecer que me los envíen

viernes, 11 de febrero de 2011

 Francesco Nardelli
1888


Innocenzo Nardelli      +    Giulia Ravagni
29-7-1857                             21-8-1863




Giovanni Nardelli + Margherita Nardelli                            Eugenio Ravagni + Felicita Nardelli

sábado, 15 de enero de 2011

Emilia Pallaoro en la Cruz Roja durante la segunda guerra


7 de enero de 1943: en la costa de Libia, en el Mar Mediterraneo, el barco hospital Virgilio - todo pintado de blanco, con sus enormes cruces rojas, las luces encendidas durante la noche, y tripulado sólo por enfermeras voluntarias de la Cruz Roja- acaba de partir de Trípoli para llevar a Italia una gran cantidad de heridos de guerra. No se ha alejado mucho cuando choca contra una mina inglesa que inmediatamente estalla, provocando graves daños. Todos los heridos tienen que ser trasbordados a otra nave, en muy pocas horas, antes de que el fuego avance y el barco se hunda: de esa penosa y delicada tarea se encargan ellas, las enfermeras voluntarias de la Cruz Roja, las crocerossinas. Y entre ellas está Emilia Pallaoro nacida en Marter di Roncegno, en 1909.



Un legajo se revisa rápido, los nombres de los hospitales se enumeran uno tras otro, así como las fechas. Sin embargo, apenas uno se detiene a mirar con atención, puede llegar a estremecerse al pensar en qué lugares y en qué momentos estuvo Emilia trabajando como enfermera voluntaria de la Cruz Roja:

al hospital Calambrone de Livorno -donde ella permanece entre octubre de 1941 y el 10 de diciembre de 1942- llegan los heridos de los varios frentes en que Italia está comprometida, tanto en el sur de Francia, como en Albania y Grecia y en su colonia estrella, Libia, en el norte de Africa; y también las víctimas de los bombardeos que comienzan a destruir las ciudades del norte de Italia.

ese día, el 10 de diciembre Emilia parte hacia Trípoli en la nave-hospital Virgilio que ya había sido atacada varias veces por los aviones ingleses, y en la que sufre el choque con la mina, cuando regresaban, cargados de heridos hacia Italia;

llega a mitad de enero del 43 y la envían al hospital Mirano, de Venecia; pocos días después de la firma del armisticio del 8 de septiembre del 43, cuando cae el regimen fascista, Italia declara la guerra a Alemania, los nazis invaden inmediatamente el norte de Italia, más de 600.000 soldados italianos son deportados a Alemania, y se instala Mussolini en su Republica de Saló, y los partisanos jaquean constantemente a los nazifascistas, en medio de todo eso, Emilia pasa del hospital Mirano de Venecia al Hospital Germánico de Verona;

desde enero del 44,  mientras los aliados avanzan trabajosamente desde el sur ella está en el  Feldlazarett de Florencia; y cuando, en el mes de junio, los aliados llegan a Roma y se enfrentan con los alemanes a lo largo de la línea gótica, Emilia presta servicios en el Feldlazarett de Verona, hasta el 26 abril de 1945, un día después que los aliados liberan Milán, Turín y terminan con la republica de Saló. (y con Mussolini, fusilado dos días después);

diez días más tarde, Emilia ya está en Bolzano en el Centro Assistenza Rimpatriati, para asistir a los miles de soldados prisioneros, dispersos, que empezaban a volver a Italia; allí permanece hasta noviembre de 1945. Luego, y hasta mediados del 46 está en un centro de asistencia de la cruz roja de Merano.

Un año despues ella vuelve a Bolzano, ahí conoce a Virginio Zamboni, de Tione y en 1948 llega a la Argentina a encontrarse con uno de sus hermanos que había venido varios años antes a Cipoletti. Tuvieron dos hijos, vivieron en San Martín de los Andes, Junín de los Andes hasta que en los años sesenta se radicaron definitivamente en Bahía Blanca.

Qué vió, qué escuchó, qué sintió ella mientras acompañaba a tantos hombres heridos, maltrechos y destruidos por la guerra es algo de lo que ella nunca quiso hablar.

Emilia no volvió a trabajar como enfermera. Pero conservó siempre ese ojo preciso que le permitió, por ejemplo, reconocer qué enfermedad tenía un nene en Junín de los Andes, y mandarlo con el médico que pudo curarlo; y esa fuerza que es la que tienen las personas que salvan al mundo y lo sostienen.

sábado, 8 de enero de 2011

Emilia Pallaoro, a los 5 años, con los "profughi" trentinos en Checoslovaquia

Profugo en castellano es un término que tiene una connotación negativa: prófugo es un delincuente que ha logrado escapar de la justicia. En italiano, en cambio, hace referencia, entre otras acepciones, a los "refugiados". Por eso, durante la primera guerra, se hablaba de los "profughi trentini" para aludir a la población civil del Trentino que fue evacuada hacia el interior del imperio austríaco para alejarla de la zona de combate. Fueron varios miles los que tuvieron que abandonar precipitadamente sus casas en mayo de 1915, tomar los trenes -de carga- alistados apresuradamente para ese traslado masivo, y vivir durante cuatro años en lugares como Boemia, Moravia, Hungría, algunos en casas de familia, muchos más en campos de refugiados en condiciones muy precarias.

Emilia Pallaoro fue una de ellos.
(más datos y otra historia de mujeres en Praga acá)


Emilia Pallaoro nació en Marter di Roncengo en 1909, y falleció acá, en Bahía Blanca, en 1983.
También ella estuvo -junto con su madre, Orsola Montibeller, su abuela y sus tías- "refugiada", "evacuada"  entre 1915 y 1918 en Praga, en Checoslovaquia.

Se ve que, aunque había sido una experiencia de su mas tierna infancia- muchas veces hablaba de esto con Elvira Zamboni, su hija. Estas cosas le contaba:

Que el tren en el que los llevaban desde Pergine se incendió durante la noche, tuvieron que cambiarse de vagón y casi milagrosamente se salvaron.

Que al poco tiempo de estar allá, en Checoslovaquia, su madre, Orsola Montibeller, falleció a causa de una peste y que por eso es que no está en el cementerio de Marter de Roncegno.
(ahora descubro, perpleja por la casualidad, que la mayor parte de las fotos de la página a las que remite este link, corresponden a personas de apellido Montibeller)

Que al perder a su madre, fue a vivir con sus tías y su abuela y que empezó a ir a la escuela; el padre estaba en el frente.

Y que como estaban en una situación de mucha pobreza, cuando estaba por tomar la primera comunión, la abuela le hizo un vestido precioso con un trozo de tela que pudo conseguir canjeando buena parte de las provisiones que recibían.

De esta experiencia nos habló Elvira las dos veces que fuimos a verla, una en enero de 2002 y la ultima, hace poco, en diciembre de 2010:

Elvira Zamboni, religiosa de María Auxiliadora, diciembre de 2010

La mayor parte de los hombres adultos estaban en la guerra. Por eso, aunque se habla siempre en plural de "profughi", sabemos que fueron mujeres la mayor parte de las personas que vivieron esa experiencia.
Luciana Palla, Scritture di donne. La memoria delle profughe trentine nella Prima Guerra Mondiale, Relazione presentata alla giornata internazionale di studi, tenutasi all’Università di Venezia il 31 ottobre 2003, dal titolo: Grande guerra e popolazione civile. Repressione, violenze, deportati, profughi.

Emilia fue enfermera y durante la segunda guerra fue voluntaria de la Cruz Roja Italiana, estuvo en campos de batalla y hospitales de guerra, también ahí salvó su vida (y la de muchos heridos) en un barco-hospital torpedeado y recibió por esto un solemne encomio del gobierno. Pero todo esto viene en la próxima entrada.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo - 1928 -



[Poia, 1928]
Carissimi figli
cometterei un grandissimo errore lasiar passare questi giorni senza inviarvi i miei più sentiti e sinceri auguri.
Buon hanno miei cari, sperando che l'aurora nuova vi porta mile benedizioni e di allegrie infinite.
Sto bene sperando anche di voi su di core vi desidero. Vi saluto caramente, vostra madre
Maria Ferrari.
Vi rincrazio tanto dei vostri auguri.
Saluti a tutti di famiglia.

Queridísimos hijos
cometería un grandísimo error si dejara pasar estos días sin enviarles mis más sentidos y sinceros augurios. Queridos míos, buen año, esperando que la aurora nueva les traiga miles de bendiciones e alegrías infinitas. Estoy bien, y espero que ustedes también, de corazón les deseo.
Los saludo con tanto cariño, vuestra madre,
María Ferrari.
Les agradezco tanto sus augurios. Saludos a toda la familia.


Tarjeta recibida en Bahía Blanca por Camilo Ferrari y Emma Battaia a fines de 1928.
María era la segunda mujer de Aniceto Ferrari y fue quien le prestó a Camilo el dinero para su viaje a la Argentina en 1924.
Aniceto murió pronto.
Ella nunca tuvo hijos.


lunes, 20 de diciembre de 2010

La casa de Marter, al volver de Praga


- ¿Cómo era tu casa en Marter?

- ¿Mi casa? Una casa de altos, hay de dos pisos, hay de más, la mía era de dos,abajo era como quien dice, establo,como un depósito, y arriba la familia; todavía nació mi abuelo ahí, así que se puede imaginar, pero de cuatro aguas; grande, fue estropeada durante la guerra, bastante.

- Tenía cuatro, por ahí,cuatro años
- ¿Durante la guerra?
- Durante la guerra, en Checoslovaquia, cerca de Praga. El gobierno pasaba una subvención
- El gobierno austríaco debía ser ese...

- Y aquí, cuando volvieron?
- Un desastre, un desastre, bombardedada, el techo medio roto; pero el gobierno también se encargo de poner la ventana... el gobierno italiano, eh.

Que las casas de esos pueblos del Trentino, y en particular en la Valsugana eran, a principios de siglo XX, tal como describe Fortunata la suya, es algo que más o menos sabemos; es más, podríamos reconocer en esa, básicamente, la casa de muchos de nuestros parientes trentinos. Pero, ¿cómo es eso que fueron a parar cerca de Praga, durante la primera guerra? ¿Qué fue de Fortunata y su familia durante esos cuatro años como "profugos"? y ¿Por qué, si ellos no estaban ahí, sus casas fueron destruidas con tanta saña?

Veamos.

El Trentino, desde 1815 formaba parte del imperio austríaco. Cuando Italia declara la guerra a los Imperios Centrales, en mayo de 1915, se especula que la zona de la Valsugana se va convertir en "zona de guerra". Las autoridades imperiales inician entonces la evacuación de la población civil de varios pueblos de la Valsugana hacia el interior del imperio. Miles de trentinos Flüchtlinge, "prófugos" como los denominan en ese momento son llevados en trenes oficiales hacia las regiones de Bohemia, Moravia, Austria, y Hungría.

Sobre la estadía en Praga, Fortunata cuenta -fuera de cámara-:
Vivíamos en Praga con mi hermana mayor, mi hermano y mi mama; cada familia tenía su destino, entre 1915 y 1918; tenía dos cuando nos fuimos, seis cuando volvimos; el papa se había venido a la Argentina y nunca mas hubo noticias de él; la mamá Clementina, tuvo que apechugar con todo, con los suegros, que eran viejitos, mi abuela, y una hermana que falleció durante la guerra, en Praga, en un hospital en Praga, -que es la madre de la que está en Rio Negro; y de comida? papas, pasaban la subvención, pero...

Y ¿qué paso, entonces con las casas?
Algunos pueblitos de la Valsugana occidental-ya completamente evacuados- quedan a disposición de las fuerzas austríacas; a los de la Valsugana oriental llegan soldados del ejército italiano; y en el medio quedan Marter y Roncegno, abandonados ya por las fuerzas austríacas, pero aún no ocupados por los italianos. Hasta ahí llegan patrullas de inspección imperial, hasta ahí llegan patrullas de exploración del ejército italiano. Tierra de nadie, los dos pueblos y sus comunidades son un obstáculo tanto para los italianos (que se niegan a disparar contra población civil, aunque sospechan -con razón- que esas casas son usadas por los enemigos para esconderse y tender emboscadas), como para los austríacos (que no pueden defenderlos, pero tampoco quieren abandonarlos porque temen dejar todas esas casas intactas a disposición de futuros ocupantes).

Por eso la medida drástica: la poca población civil que queda es obligada a marcharse, y el 31 de agosto de 1915 los austríacos inician el bombardeo sobre Marter y Roncegno con "proyectiles líquidos especiales", que provocan inmediatamente un pavoroso incendio: 46 casas quedan completamente destruidas en esos días, y el espléndido centro termal de Roncegno, reducido a un montón de ruinas y escombros ennegrecidos por el fuego. Desde ese día, Marter y Roncegno, totalmente despobladas, son refugio, botín, escondrijo de todos. Al final de la guerra unas 300 casas quedan totalmente destruidas.

Cuando los "profugos" regresan a sus casas, en 1918, no encuentran ahí, más que ruinas.

También Emilia Pallaoro y su familia, de Marter, fueron "internados", y vivieron en Praga durante la primera guerra. (ya contaremos sobre ella). De Roncegno Terme vinieron  Germano y Bruno De Bortoli.

Estas notas sobre la historia de Marter y Roncegno durante la primera guerra están tomadas de acá, y del libro Gli ultimi duecento anni, Collana di Monografie "La Patria d'origine", PAT, 1994, p 110-118.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Las tres estrellas



Si los trentinos de Bahía Blanca se juntaron en el Círculo, en 1989 y lo siguieron haciendo durante estos veinte años, atravesando entusiasmo, crisis, problemas, fallecimientos, crecimientos, emprendimientos y fiestas varias, es gracias a estas dos señoras: Marta García, la esposa de Francisco Nardelli (padre) y Sara Dolly Díaz, la viuda del tan lamentado Mario Grosselli.
Sara y Mario hicieron un minucioso trabajo de visitas, llamados telefónicos, invitaciones, contactando gente que no se conocía entre sí, haciendo que algunos se enteren del origen de sus familias, y generando un fuerte vínculo de afecto y simpatía entre todos.
Durante años en la casa de Marta nos reunimos para nuestras clases de italiano, comimos tantas de sus tortas espectaculares, y nos hicimos amigas entrañables (porque digamos la verdad, fuimos nosotras, las mujeres, las que mantuvimos durante mucho tiempo la regularidad de los encuentros y el contacto); y luego cuando el círculo tomó nuevos bríos, fue en su casa que se desarrollaron, muchísimas veces, tantas reuniones fundamentales, y ella recibiéndonos y agasajándonos a todos, con su generosa hospitalidad.
 

Lo que somos no lo llevamos en la sangre sino en las experiencias y en la historia compartida.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Jorge Steck, herrero

Foto: Ferrowhite - Archivo De Simón



Esta foto es de 1954, está tomada en el Club Ferroviario y están allí reunidos jefes, personal administrativo y capataces de los Talleres ferroviarios Bahía Blanca Noroeste. En el centro de la imagen y de camisa oscura está sentado Jorge Steck.
Jorge nació el 10 de marzo de 1904 en Romagnano; pero lo encontramos ya con 19 años desempeñándose (por tres meses) como herrero de talleres Noroeste. En enero del 24 sale, pero vuelve a reincorporarse al ferrocarril en 1929, y llega a encargado de la sección herrería en 1946 y finalmente a capataz, en 1952, puesto que ocupa hasta su jubilación en 1955. Como herrero (y antifascista) aparece fichado también en los registros del Casellario Politico Centrale.

¿Dónde vivió en Bahía Blanca? ¿Cuándo falleció? Estos datos sería muy bueno encontrarlos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Delizia del mio cuor

Fortunata recuerda uno de los cuentos que le contaba su abuelo:


Mientras arreglaba un zapato, ponía la tapa de un... así, entonces yo me ponía al lado y le decía: "haceme un cuento", entonces me hacía un cuento, por ejemplo de un vagabundo que caminaba con la .. el saco arriba de la espalda, la giubba sulle spalle, si sta bene quando ... ben, la delizia del mio cuore. Resulta que era un piojoso, cuando le picaba hacía así, y él decía, la delicia de mi corazón...
Me contaba, mi abuelo, y como ese, tantos...

En las palabras de Fortunata, se podrían rastrear las huellas de un relato: un vagabundo,  la giubba sulle spalle. (aunque ella, en rigor, lo pronuncia giuba sule spale), la frase de una canción muy conocida, delizia del mio cuore*; palabras, esas, pronunciadas por la persona inadecuada, y en la situación inadecuada.

Ella, a sus 97 años, se ríe de nuevo, junto al banco de trabajo de su abuelo, como si fuera una nena.



* a quindici anni facevo all'amore
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
a sedici anni mi sono sposata
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
a diciasette mi sono spartita
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor

La canción es La Bella Gigogin (que se puede oir acá) que, a pesar de lo que aparenta la letra,  fue una canción emblema en las guerras del Risorgimento contra los austríacos (exégesis que se puede leer acá).
¿Será esta la canción que aflora en el recuerdo de Fortunata? (la frase aparece también en una oración por las almas del Purgatorio, y en otra para rogar por la castidad de los sacerdotes... mmm....)

viernes, 29 de octubre de 2010

Seda

Fortunata Bazzanella (Marter de Roncegno, 1913), cuenta cómo era el trabajo de cría del gusano de seda, tarea a la que se dedicaba su familia hasta que ella vino a la Argentina, en 1928:



Es un bichito chiquito como una hormiga; después se pone grande, mucho mas que un dedo; a los treinta días busca de subir, de treparse, entonces, se le pone una rama especial, y sube, y se hace, y trabaja, trabaja, hasta que se hace el bozzolo, pura seda, pura, esa es la verdadera seda natural. A los 30 días hay que sacar el bozzolo, y eso vienen ya, estan los compradores; eso va al horno, porque tiene que morir el bicho, queda adentro, el que trabajaba grande, queda chiquito y queda adentro en el bozzolo, entonces, va, lo ponen en un horno especial, un horno grandísimo, y le dan las calorías, que se muere. Y después va en la fábrica, tienen que hilar eso, todo, eso va a la ciudad grande.

Uno podría preguntarse: ¿en cuántos pueblos del Trentino se criaba el gusano de seda? ¿Qué margen de ganancias dejaba semejante trabajo? ¿Por qué esa especie de parrilla donde engordaban los gusanos ocupaba un lugar privilegiado sobre el establo? ¿Cuáles serían esas "ciudades grandes" donde se hilaba la seda? ¿Habrá sido en más de una oportunidad una peste en los árboles de morera, o alguna una enfermedad entre los gusanos de seda lo que llevó a mucha gente, empobrecida, a emigrar y venir a América? Lo que sí sabemos es que de eso vivieron muchos pueblos de montaña (y no solamente en el Trentino) hasta antes de la segunda guerra, hasta que llegaron la seda china y la fibra sintética.

Una cosa es segura: probablemente muy pocas de las que hacían ese trabajo de acomodar los gusanos, separarlos, alimentarlos con las hojas de morera, llevarlos al bosque, recoger los capullos, y a veces, incluso, hilarlos a mano, hayan usado ropa, pañuelos o medias de seda.

El de la seda, y los gusanos, y las moreras y los capullos es un recuerdo de mujeres.

El árbol de la morera, il gelso; el gusano de seda, il baco; el capullo, il bozzolo´.

¿Alguien se habrá traído desde allá algunos gusanos y gajos del árbol de morera y trató de hacer hilo de seda, acá, en este lugar?

Una novela de Alessandro Baricco, Seta, 1996.