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jueves, 29 de enero de 2015

Fortunata Bazzanella visita a su amiga Anna Dalceggio en San Adolfo, cerca de Ascasubi


Cuando em 2009 entrevistamos a Fortunata Bazzanella (Marter, 1913-Bahía Blanca, 2011) entre otras fotos nos mostró estas, y esto me dijo:


Esto es en Ascasubi, tneía una amiga alla, que es esta, Anna se llamaba, del mismo pueblo, estaba al lado de Ascasubi, y ese es el caballo del ingeniero, ¿conoce usted allá?

Anna Dalceggio y Fortunata Bazzanella en San Adolfo, cerca de H. Ascasubi


jueves, 22 de septiembre de 2011

Fortunata


Hace un mes, pocos días después haber visitado a Fortunata Bazzanella (Roncegno, 1913), y haber conversado extensamente mirando fotos, papeles y documentos, Melissa Hueller su nieta me escribió este mensaje: Te cuento que mi abuela se quedó con ganas de seguir la charla y le dijo a Gloria: "tenia otras cosas para contar, pero en el momento no me acordé porque necesito el tiempo para acordarme".

Fortunata falleció el 20 de septiembre de 2011, a los 98 años.


lunes, 20 de diciembre de 2010

La casa de Marter, al volver de Praga


- ¿Cómo era tu casa en Marter?

- ¿Mi casa? Una casa de altos, hay de dos pisos, hay de más, la mía era de dos,abajo era como quien dice, establo,como un depósito, y arriba la familia; todavía nació mi abuelo ahí, así que se puede imaginar, pero de cuatro aguas; grande, fue estropeada durante la guerra, bastante.

- Tenía cuatro, por ahí,cuatro años
- ¿Durante la guerra?
- Durante la guerra, en Checoslovaquia, cerca de Praga. El gobierno pasaba una subvención
- El gobierno austríaco debía ser ese...

- Y aquí, cuando volvieron?
- Un desastre, un desastre, bombardedada, el techo medio roto; pero el gobierno también se encargo de poner la ventana... el gobierno italiano, eh.

Que las casas de esos pueblos del Trentino, y en particular en la Valsugana eran, a principios de siglo XX, tal como describe Fortunata la suya, es algo que más o menos sabemos; es más, podríamos reconocer en esa, básicamente, la casa de muchos de nuestros parientes trentinos. Pero, ¿cómo es eso que fueron a parar cerca de Praga, durante la primera guerra? ¿Qué fue de Fortunata y su familia durante esos cuatro años como "profugos"? y ¿Por qué, si ellos no estaban ahí, sus casas fueron destruidas con tanta saña?

Veamos.

El Trentino, desde 1815 formaba parte del imperio austríaco. Cuando Italia declara la guerra a los Imperios Centrales, en mayo de 1915, se especula que la zona de la Valsugana se va convertir en "zona de guerra". Las autoridades imperiales inician entonces la evacuación de la población civil de varios pueblos de la Valsugana hacia el interior del imperio. Miles de trentinos Flüchtlinge, "prófugos" como los denominan en ese momento son llevados en trenes oficiales hacia las regiones de Bohemia, Moravia, Austria, y Hungría.

Sobre la estadía en Praga, Fortunata cuenta -fuera de cámara-:
Vivíamos en Praga con mi hermana mayor, mi hermano y mi mama; cada familia tenía su destino, entre 1915 y 1918; tenía dos cuando nos fuimos, seis cuando volvimos; el papa se había venido a la Argentina y nunca mas hubo noticias de él; la mamá Clementina, tuvo que apechugar con todo, con los suegros, que eran viejitos, mi abuela, y una hermana que falleció durante la guerra, en Praga, en un hospital en Praga, -que es la madre de la que está en Rio Negro; y de comida? papas, pasaban la subvención, pero...

Y ¿qué paso, entonces con las casas?
Algunos pueblitos de la Valsugana occidental-ya completamente evacuados- quedan a disposición de las fuerzas austríacas; a los de la Valsugana oriental llegan soldados del ejército italiano; y en el medio quedan Marter y Roncegno, abandonados ya por las fuerzas austríacas, pero aún no ocupados por los italianos. Hasta ahí llegan patrullas de inspección imperial, hasta ahí llegan patrullas de exploración del ejército italiano. Tierra de nadie, los dos pueblos y sus comunidades son un obstáculo tanto para los italianos (que se niegan a disparar contra población civil, aunque sospechan -con razón- que esas casas son usadas por los enemigos para esconderse y tender emboscadas), como para los austríacos (que no pueden defenderlos, pero tampoco quieren abandonarlos porque temen dejar todas esas casas intactas a disposición de futuros ocupantes).

Por eso la medida drástica: la poca población civil que queda es obligada a marcharse, y el 31 de agosto de 1915 los austríacos inician el bombardeo sobre Marter y Roncegno con "proyectiles líquidos especiales", que provocan inmediatamente un pavoroso incendio: 46 casas quedan completamente destruidas en esos días, y el espléndido centro termal de Roncegno, reducido a un montón de ruinas y escombros ennegrecidos por el fuego. Desde ese día, Marter y Roncegno, totalmente despobladas, son refugio, botín, escondrijo de todos. Al final de la guerra unas 300 casas quedan totalmente destruidas.

Cuando los "profugos" regresan a sus casas, en 1918, no encuentran ahí, más que ruinas.

También Emilia Pallaoro y su familia, de Marter, fueron "internados", y vivieron en Praga durante la primera guerra. (ya contaremos sobre ella). De Roncegno Terme vinieron  Germano y Bruno De Bortoli.

Estas notas sobre la historia de Marter y Roncegno durante la primera guerra están tomadas de acá, y del libro Gli ultimi duecento anni, Collana di Monografie "La Patria d'origine", PAT, 1994, p 110-118.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Delizia del mio cuor

Fortunata recuerda uno de los cuentos que le contaba su abuelo:


Mientras arreglaba un zapato, ponía la tapa de un... así, entonces yo me ponía al lado y le decía: "haceme un cuento", entonces me hacía un cuento, por ejemplo de un vagabundo que caminaba con la .. el saco arriba de la espalda, la giubba sulle spalle, si sta bene quando ... ben, la delizia del mio cuore. Resulta que era un piojoso, cuando le picaba hacía así, y él decía, la delicia de mi corazón...
Me contaba, mi abuelo, y como ese, tantos...

En las palabras de Fortunata, se podrían rastrear las huellas de un relato: un vagabundo,  la giubba sulle spalle. (aunque ella, en rigor, lo pronuncia giuba sule spale), la frase de una canción muy conocida, delizia del mio cuore*; palabras, esas, pronunciadas por la persona inadecuada, y en la situación inadecuada.

Ella, a sus 97 años, se ríe de nuevo, junto al banco de trabajo de su abuelo, como si fuera una nena.



* a quindici anni facevo all'amore
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
a sedici anni mi sono sposata
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
a diciasette mi sono spartita
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor

La canción es La Bella Gigogin (que se puede oir acá) que, a pesar de lo que aparenta la letra,  fue una canción emblema en las guerras del Risorgimento contra los austríacos (exégesis que se puede leer acá).
¿Será esta la canción que aflora en el recuerdo de Fortunata? (la frase aparece también en una oración por las almas del Purgatorio, y en otra para rogar por la castidad de los sacerdotes... mmm....)

viernes, 29 de octubre de 2010

Seda

Fortunata Bazzanella (Marter de Roncegno, 1913), cuenta cómo era el trabajo de cría del gusano de seda, tarea a la que se dedicaba su familia hasta que ella vino a la Argentina, en 1928:



Es un bichito chiquito como una hormiga; después se pone grande, mucho mas que un dedo; a los treinta días busca de subir, de treparse, entonces, se le pone una rama especial, y sube, y se hace, y trabaja, trabaja, hasta que se hace el bozzolo, pura seda, pura, esa es la verdadera seda natural. A los 30 días hay que sacar el bozzolo, y eso vienen ya, estan los compradores; eso va al horno, porque tiene que morir el bicho, queda adentro, el que trabajaba grande, queda chiquito y queda adentro en el bozzolo, entonces, va, lo ponen en un horno especial, un horno grandísimo, y le dan las calorías, que se muere. Y después va en la fábrica, tienen que hilar eso, todo, eso va a la ciudad grande.

Uno podría preguntarse: ¿en cuántos pueblos del Trentino se criaba el gusano de seda? ¿Qué margen de ganancias dejaba semejante trabajo? ¿Por qué esa especie de parrilla donde engordaban los gusanos ocupaba un lugar privilegiado sobre el establo? ¿Cuáles serían esas "ciudades grandes" donde se hilaba la seda? ¿Habrá sido en más de una oportunidad una peste en los árboles de morera, o alguna una enfermedad entre los gusanos de seda lo que llevó a mucha gente, empobrecida, a emigrar y venir a América? Lo que sí sabemos es que de eso vivieron muchos pueblos de montaña (y no solamente en el Trentino) hasta antes de la segunda guerra, hasta que llegaron la seda china y la fibra sintética.

Una cosa es segura: probablemente muy pocas de las que hacían ese trabajo de acomodar los gusanos, separarlos, alimentarlos con las hojas de morera, llevarlos al bosque, recoger los capullos, y a veces, incluso, hilarlos a mano, hayan usado ropa, pañuelos o medias de seda.

El de la seda, y los gusanos, y las moreras y los capullos es un recuerdo de mujeres.

El árbol de la morera, il gelso; el gusano de seda, il baco; el capullo, il bozzolo´.

¿Alguien se habrá traído desde allá algunos gusanos y gajos del árbol de morera y trató de hacer hilo de seda, acá, en este lugar?

Una novela de Alessandro Baricco, Seta, 1996.

domingo, 22 de agosto de 2010

Los Hueller Lungati



Desde Roncegno, Domenico Hueller, Anna Rozza y su pequeña hija Emma Hueller llegaron a la zona de Tornquist, en 1908. Ahí se ubicaron como arrendatarios de uno de los grandes estancieros de la zona.
En 1938 en un artículo del diario La Nueva Provincia hace referencia a la familia:


En esta fotos aparecen Emma casada con Emmanuele Hueller, de Roncegno también él, quien llegó hasta Tornquist a trabajar en la cantera de la estancia Funke en 1925. (y que según cuenta Noemí, la hija de ambos, ¡no eran parientes!)
Está también Fortunata Bazzanella, de  Marter, casada con uno de los hijos de Domenico.
De cada uno de ellos nos ocuparemos en su momento.

Por ahora aclaremos que allá, en su pueblo, a los Hueller de Domenico como eran todos altos, les decían los "Lungati"; los de la familia de Emmanuele a todos los hijos mayores les ponian de nombre Pietro y por eso les decían " I Pierinati".