- Piernas tenemos, no raíces; lo que somos no está en la sangre sino en la historia vivida y las experiencias compartidas
- L immigrazione trentina a Bahia Blanca
- Inmigrantes del Imperio Austríaco en Bahía Blanca e Ingeniero White (1880-1914)
- Italianos en Argentina y en particular, en Bahía Blanca.
- BIBLIOGRAFIA
- Italianos en Bahía Blanca
- Inmigración italiana en Bahía Blanca - Artículos y textos publicados
- Historia del Trentino (para tratar de comprender c...
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lunes, 21 de agosto de 2017
EL PAROL DE LA POLENTA
El domingo 19 de agosto fui a visitar a Angel Ferrari (Poia, 1927) y a su esposa, Luisa Aringoli. Charlamos de todo un poco y entre otras cosas me contaron cómo preparan la polenta en el parol que Cornelio Ferrari y Albina Baroldi trajeron en su baúl cuando llegaron a Bahía Blanca a fines de 1928.
Angel - Esta es la cacerola, el parol se llama, le pongo la mitad de agua, un poquito de sal, y después con harina de maíz la voy espolvoreando como lluvia, y le voy dando, la voy mezclando hasta que se pone espesa, cuando se pone espesa entonces ya después le empiezo a dar vuelta con el palo, y más o menos una media hora, queda dura, que a gatas se puede dar vuelta, y entonces la moldeo toda alrededor así, y la saco sobre una tabla y queda la forma de la cacerola.
Luisa - y se hace aca toda la cascarita
Angel - aca queda toda la cáscara, un sombrero, se calienta un poco en el fuego y se despega y queda como un sombrero.
Angel - La polenta se vuelca acá arriba, se corta así, de abajo para arriba.
Luisa - Mirá, Ana, y para esperar se ponen estos repasadores que yo los hacía cuando antes venían las bolsas de cemento,
Angel - Las bolsas de porlan, venían en bolsas de algodón,entonces las bolsas las aprovechábamos,
Luisa - cuando habia muicha gente, se tabapa, y se ponía esta otra que es de hilo, arriba, para que no se enfríe la polenta.
Angel - Estos lo trajo de Italia mi papá y mi mamá, yo tenía dos años cuando los trajeron acá en Argentina, así que imaginate, yo tengo 90, este tiene mas de 90 años.... ¡si habrá hecho polenta!
Luisa - entonces cuando los invitan a comer, dicen: ¡queremos la torta trentina!
lunes, 21 de julio de 2014
Verano del '27 - Luis Sansoni en Hucal, pcia de La Pampa
Verano del '27 - Luis Sansoni en Hucal (entrevista: 21-9-1998) from Ana Miravalles on Vimeo.
En esta entrevista grabada en septiembre de 1998, Luis Sansoni (Poia, 1904 - Mendoza, 2000) cuenta:
Vuelvo a Bahía
Blanca, voy de Pedro Cabré, me mandó a empezar una casa como capataz, levanto
la casa más o menos al primer piso, como capataz. Un día me llama, me dice:
- Venga al escritorio tenemos que conversar.
¿Qué será? Le pasara algo a don Pedro? Voy allá.
Vea, me dice, tengo un problema que vos podes resolvérmelo: la cuñada
del presidente de la república, Marcelo T. de Alvear (que era presidente en
aquel entonces, que le falleció un año antes el hermano), se quedo viuda con las
dos chicas, la Elvira y la Dora; tenían una estancia de 22mil hectáreas ahí en
Hucal. En pocas palabras, esta señora quería modificar, reformar el casco de la
estancia, más hacer una iglesia en memoria de su marido. Entones me dice:
- Vea,
usted es el único que puede ir allá, hacerse cargo de todas estas reparaciones,
tiene un buen sueldo, le fabricamos uno muy bueno, la comida no le va a costar ni un centavo y
está allá cinco o seis meses, o siete, no sé. Hay que modificar, en cada
dormitorio agregar le un baño particular por cada dormitorio, hacer el salón,
todo el detalle, mas la iglesia y la única
comunicación que tenemos, (porque es un desierto eso, un desierto era, es un
desierto hoy, mirá entonces), es la comunicación
semanal con un tren.
Me engatusó tanto
que acepte, así que la obra que estaba de capataz tuve que dejarla y me fui con
el camión, con el tren, y él también, a presentarme al mayordomo, era un alemán
se llamaba Hans.
Bueno, toda la
cosa salió bien, y cuando terminé todo, todo terminado, llega el día que viene
un tren especial, llega esta familia, las chicas también, un montón de servidumbre, siete, ocho había,
(Pedro Cabré) me llama dice:
- Señora, aquí está el señor Sansoni que va a estar a
las órdenes suya todo el tiempo que va a estar acá porque cualquier problema
que surja él se lo va a solucionar.
Bueno, yo tuve un mes de vacaciones en la
pampa, pero en la cárcel, porque imaginate, en La Pampa, no hacer nada, ¿qué
hacía todo el día? Y a las chicas no las llaman “señorita”, “niñas”, “niñas”
hay que llamarlas. La niña Elvira muy pocas palabras pasé en todo el mes que
estaba ahí, muchas veces Buen dia, buenas noches. Pero la Dora era más
simpática, así que la Dora muchas veces andaba por ahí, me llamaba a mí, que charláramos.
Ya para ese entonces el castellano lo
manejabas bastante bien,¿no?
¿Yo? Llegó un
momento que decía que no había nacido en Bahía Blanca y no me creían. Ahora después
que fui unos cuantos viajes a Italia, ahora cuando viaje a Italia ya bastaredee
todo, ya no sé mas qué hablo, no sé si
hablo castellano, italiano … o húngaro.
Capilla Hucal (Foto: Horacio Pagella)
viernes, 11 de julio de 2014
Las canciones de Maria Bertotti
Ho mangiato la spina di pesce
la pancia mi cresce
marito non ho.
Sé cantar en italiano, de todo
Addio bei giorni passati
mia piccola amica ti devo lasciar
gli studi son gia terminati
abbiamo finito cosí di sognar
lontano andró dove non so
parto col pianto nel cuor
e a Torino ho lasciato il mio amor.
E non ti potro scordare
piemontesina bella
sarai la sola stella
che in cielo brilla per me.
Ricordi quelle sere
passate al ¿Valentino?
col biondo studentino
che ti stringeva sul cuor
Cantaba en el hospital a veces, trabajaba en el lavadero y después que se iban todos tenía que hacer la limpieza; cuando baldeaba el piso, y... cantaba, yo en italiano. El administrador me golpeaba asi, le abría y me decía: María, me decía, ¿usted se cree que está en un circo? No, señor Budassi, si estoy en el laboratorio
María Bertotti (Povo, 1923) -la madre de Rosanna y Luis Steck- canta, en este video grabado en 2003, como cantaba siempre en las reuniones del Círculo.
Esas canciones son -tal vez- su modo de contar su historia.
martes, 8 de julio de 2014
Una serie de fotos de inmigrantes trentinos en Bahía Blanca
Trentinos en Bahía Blanca from Ana Miravalles on Vimeo.
El 29 de mayo pasado el Círculo Trentino de Bahía Blanca cumplió sus 25 años, y lo festejamos el día 5 de julio con una hermosa fiesta. Durante la cena, proyectamos esta serie de fotos, como un homenaje y un recuerdo a los inmigrantes trentinos radicados en esta zona (que hemos identificado hasta ahora: sin duda debe haber habido más, ya los iremos localizando).
sábado, 24 de mayo de 2014
Romedio Nicolussi, soldado austríaco en Fiume
Romedio Nicolussi soldado cocinero from Ana Miravalles on Vimeo.
Marcelo Nicolussi (Pergine, 1938), cuenta sobre su padre Romedio (Pergine 1888 - Bahía Blanca 1973).
Un caso más (y parece que eran muy frecuentes) de autoagresión, para no tener que ir a morir al frente de batalla:
Él era soldado austríaco, en aquel entonces la zona era Austria, como
se dice, no era muy heroico mi papá, cuando se enteró que lo iban a mandar al
frente –me comentó- que se pegó un tiro en el pie para que lo llevaran al
hospital en lugar de mandarlo al frente. Trabajaba en la cocina, cocinero, no
es que sepa mucho porque mi papá mucho no comentaba esas cosas de la guerra.
Contaba que le gustaba más estar bajo Austria que bajo Italia, así que,
digamos, hubiera preferido ser austríaco y no italiano, pero son cosas de la
vida…
Una imagen de Romedio Nicolussi en Fiume, como soldado-cocinero:
martes, 17 de abril de 2012
Casadas por poder (Assunta Fruet)
Assunta Fruet (Pergine, 1931) llegó a Bahía Blanca en 1955, un año después que su marido.Ivo Nicolussi. El pequeño detalle es que cuando él partió junto a sus padres y hermanos, todavía no estaban casados. Se casaron, como muchas parejas por esos años, por poder, ella allá en Italia, y el acá, en la Argentina. Es que sólo así, casada legalmente, una mujer podía emprender su viaje sola. En efecto, desde 1926 y hasta principios de la década del 30 regía la disposición según la cual nadie podía emigrar de Italia ni entrar en la Argentina si no presentaba un contrato de trabajo o un "atto di chiamata", un acta de llamada firmada por algún familiar en primer grado, o un compromiso formal de matrimonio firmado frente al cónsul local.
Cuando a partir de 1947 se reanuda la inmigración en la Argentina, esa disposición no sólo sigue vigente sino que algunas de sus cláusulas se endurecen aún más a partir de 1952, cuando pasa a ser el Comitato Europeo per le Migrazioni (CIME) el organismo internacional que regula las migraciones: sólo se autoriza a partir a grupos familiares o a aquellas personas que vienen a reencontrarse con sus familiares directos: esposo, hijos, hermanos. Por ese motivo las mujeres tenían que partir de Italia, ya casadas.
En otro pasaje de la entrevista (que quedó fuera del video) Assunta cuenta que fueron unas diez o doce chicas del pueblo las que se casaron por poder ese mismo día, en la misma ceremonia, con novios que estaban ya emigrados.
Pero Assunta en el video (al igual que Carlo Dal Ponte) cuenta también de algunas chicas que llegaban ya casadas, por poder, pero casadas con un hombre - tal vez de su mismo pueblo, pariente o amigo de la familia -, al que no habían visto nunca en su vida, de quien se habían "enamorado" - a lo sumo- en una foto. Era la situación de esas mujeres que querían (o no tenían más remedio que) emigrar y venir a América, y que solo de ese modo, casándose, como sea, lograban obtener la autorización para partir, y los pasajes gratuitos o pagados por el marido a muy bajo costo.
No fueron pocos los hombres que, para conseguirse una novia de mismo pueblo, o del pueblo de algún amigo o conocido- mandaban por correo fotos, y contaban -o hacían contar- maravillas sobre la situación en la que se encontraban acá.
A veces no todo era cierto.
A veces la sorpresa era enorme.
Pero el pasaje era solamente de ida.
Más información sobre el CIME y la inmigración italiana en la Argentina posterior a la segunda guerra, en CAPUZZI, Lucia, La frontiera immaginata. Profilo politico e sociale dell'immigrazione italiana in Argentina nel secondo dopoguerra, Franco Angeli, Milano, 2006, p 42.
La transcripcion de la entrevista:
Yo vine.... primero vino él, porque yo no estaba casada, estaba de novio, y al año vine yo, después. Primero me casé, allá, me casé en el asilo, donde estaban las monjas, hay una iglesia, ahí vale la iglesia, no vale y bueno me case el 2 de abril y en marzo me vine.
El testigo fue mi papá, estaba mi hermana, mi hermano, mi cuñado y mis amigas, dos o tres amigas, hicimos la torta, comimos, y termino la fiesta, que eran las 7 de la tarde, no las 7 de la mañana
el novio estaba acá; del lado él estuvo mi papá. Y el se casó acá firmó acá en La Piedad, él, nada más. YO no, yo tuve que casarme casarme si o si, si no no vale, ahí todo junto.
Y bueno, después, el 6 de marzo llegué acá.
..............................................
Había una chica que cuando llegó acá, no se quería bajar, se cortó las venas de los dos brazos, el doctor le dijo que era una estúpida; ella le dijo que no, que quería volver
Le dice: -¿vos lo conocés al marido? al señor, al muchacho? - No, dice, lo conocí por foto, del mismo pueblo.
Claro cuando estaba acá era más viejo. Y era una linda chica, y ya...
Y cuando venían de Brasil, todos les decían ¡cornuda!, y la gente le hacía así, cuando bajaban, porque se ve que acá, las amistades que tiene uno... acá que venía ella, es distinto.
Yo me enfermé en el barco de una pulmonía, y cuando subía ala enfermería, el medico me dice: - ¿Vos lo conocés a tu novio? - Si, le digo, estuve dos años de novio. - Ah, bueno, que hay cada una, que no conoce el marido, y muchas quieren irse de vuelta, y no pueden irse de vuelta, tienen que venir porque ya el pasaje lo pagó.
Me dijo: - Ah bueno, si es así está bien, me dijo el doctor.
Pero había mucha, mucha gente que venía y no sabía quién era el marido. O como la chica que tenía que ir a Rosario me dijo a mí: - Che, ¿lo conocés vos a tu marido? - Sí, le digo, estuve dos años de novio, somos del mismo pueblo, nos conocemos de chiquito. Y le digo: - ¿Vos lo conocés? - Sí, me dice, yo también lo conozco - Ah, bueno, ahora andamos bien las dos.
domingo, 8 de enero de 2012
Canciones (y un regalo para el año nuevo)
24 de noviembre de 1997.
Abramo Battaia (Poia, 1913 - Bahia Blanca, 1998) recibe en su casa a Albina Bonavida, la viuda de su hermano Erino, que vino desde Italia -por un mes - a visitarlo.
Abramo canta dos canciones, L'anello che ti ho dato, y Che me ne importa mi se non son bella, que recuerda perfectamente después de 66 años de haber partido de su casa (1931).
Algo sobre la canción
L’ANELLO CHE Ti HO DATO
1- Cuando los pescadores marchigianos llegaban al Canal, a los triestinos les gustaba quedarse a la noche escuchando los cantos de esos hombres de mar. De ese modo puede haber sido aprendida eta canción, que se vincula a la tradición de "la pesca del anillo". Es un tipo de canción sentimental de moda entre ciertos autores de siglo XIX. Se difundió en Trieste alrededor de 1860 y las mujeres del pueblo todavía la cantan.
L’anello che t’ho dato
lo voglio di ritorno,
e fin che gira il mondo
l’anello voglio aver!
L’anello che m’hai dato
Non te lo voglio dare:
lo butto in fondo al mare
perché non t’amo più!
O donna, sei volubile!
O donna senza cuore!
Tu m’hai giurato amore
Con tanta falsità!
Hela aquí, cantada por Rudi Bucar en una versión del año 2007:
2- Según otra explicación, en cambio, esta sería una de las tantas canciones de emigración y trata de uno de esos dramas que, por lo que parece, solían suceder entre quienes partían y quienes se quedaban. (Se puede escuchar al coro Stelutis acá)
Io parto per l'America
|
Io parto per l'America sul lungo bastimento io partirò contento per non vederti più. L'anello che ti ho dato si chiama di ritorno presto verrà quel giorno di gran consolazion.E quando fui in America sposai un'americana addio bella italiana non ci vedrem mai più. |
| Informatore: Elio Giannini, a. 32 Ricercatore: Roberto Ferrari Data: 1973 Luogo: Toano - RE Al Coro Val Dolo di Toano RE |
De la otra solo encontré la letra:
Vardè, che bel seren con tante stelle,
questa è la notte per rubar la belle.
Chi ruban donne non si chiaman ladri;
Si chiaman giovinetti innamorati.
Che cosa importa a me se non son bella
Che hò l'amante chi sa fa il pittore.
El me dipingerà come una stella
Che cosa importa a me se non son bella.
Son, evidentemente, canciones muy viejas, y de esas que suelen llamarse "populares" (por eso las letras se modifican una y otra vez), canciones que, probablemente, estuvieran de moda en los años 20. ¿Escucharían radio, en Poia, en esos años?). A veces hay quienes buscan en estos inmigrantes ese toque de color "típico" de la región de proveniencia, ese rasgo distintivo que ahora tratan de reivindicar y de valorar como algo atemporal; pero si algo suena con potencia en estas canciones es la historia, y no la historia de una región aislada: es la historia de los trentinos, venetos, friulanos que circulan entre fines de siglo XIX y principios del XX por toda el área véneta, es la historia de tantos (austríacos, vénetos, trentinos, friulanos, croatas, et al.) que emigran, es la historia de la difusión de la radio, la de la belle époque y a la vez de la miseria que a fines de los años 20 arrasa a con pueblos campesinos y montaña enteros...
Antes de que te vayas, le dice Abramo, te voy a hacer un hermoso regalo, un regalo que me cuesta caro, te voy a regalar... un negotin de le ale rose, que vendría a ser algo así como "la nada con alas rosadas".
Eso es, 'l negotin de le ale rose, estas canciones, un brindis, y los mejores augurios de felicidad para este año nuevo, 2012.
UNA REFERENCIA AL NIGUTIN, ACA
domingo, 23 de octubre de 2011
De las que llegaban al puerto Buenos Aires recién casadas por poder
Muchos italianos mandaban cartas y fotos a sus amigos en su pueblo para que les encuentren novia.
Muchas chicas se casaban por poder para viajar y formar su familia en la Argentina.
La cosa se podía complicar si los novios se veían personalmente por primera vez en su vida -y ya casados- ahí en el puerto de Buenos Aires:
Cuando vine en el barco, venían todas, la mayoria venían, casadas (pero no se conocían), por poder, se conocían por una carta, por algún amigo que vivió alla, y ahora vive acá. Y cuando llegamos a destino, a Buenos Aires, bajamos todos juntos,Y resulta que después, cuando bajaban miraban la foto, y miraban a la persona que las estaba esperando, -no se conocían-, ahh, unos gritos, empezaban a llorar, "¡esto no es, no puede ser! una cosa se armó... que no sé ni qué era.
Muchas chicas se casaban por poder para viajar y formar su familia en la Argentina.
La cosa se podía complicar si los novios se veían personalmente por primera vez en su vida -y ya casados- ahí en el puerto de Buenos Aires:
Cuando vine en el barco, venían todas, la mayoria venían, casadas (pero no se conocían), por poder, se conocían por una carta, por algún amigo que vivió alla, y ahora vive acá. Y cuando llegamos a destino, a Buenos Aires, bajamos todos juntos,Y resulta que después, cuando bajaban miraban la foto, y miraban a la persona que las estaba esperando, -no se conocían-, ahh, unos gritos, empezaban a llorar, "¡esto no es, no puede ser! una cosa se armó... que no sé ni qué era.
lunes, 20 de diciembre de 2010
La casa de Marter, al volver de Praga
- ¿Cómo era tu casa en Marter?
- ¿Mi casa? Una casa de altos, hay de dos pisos, hay de más, la mía era de dos,abajo era como quien dice, establo,como un depósito, y arriba la familia; todavía nació mi abuelo ahí, así que se puede imaginar, pero de cuatro aguas; grande, fue estropeada durante la guerra, bastante.
- Tenía cuatro, por ahí,cuatro años
- ¿Durante la guerra?
- Durante la guerra, en Checoslovaquia, cerca de Praga. El gobierno pasaba una subvención
- El gobierno austríaco debía ser ese...
- Y aquí, cuando volvieron?
- Un desastre, un desastre, bombardedada, el techo medio roto; pero el gobierno también se encargo de poner la ventana... el gobierno italiano, eh.
Que las casas de esos pueblos del Trentino, y en particular en la Valsugana eran, a principios de siglo XX, tal como describe Fortunata la suya, es algo que más o menos sabemos; es más, podríamos reconocer en esa, básicamente, la casa de muchos de nuestros parientes trentinos. Pero, ¿cómo es eso que fueron a parar cerca de Praga, durante la primera guerra? ¿Qué fue de Fortunata y su familia durante esos cuatro años como "profugos"? y ¿Por qué, si ellos no estaban ahí, sus casas fueron destruidas con tanta saña?
Veamos.
El Trentino, desde 1815 formaba parte del imperio austríaco. Cuando Italia declara la guerra a los Imperios Centrales, en mayo de 1915, se especula que la zona de la Valsugana se va convertir en "zona de guerra". Las autoridades imperiales inician entonces la evacuación de la población civil de varios pueblos de la Valsugana hacia el interior del imperio. Miles de trentinos Flüchtlinge, "prófugos" como los denominan en ese momento son llevados en trenes oficiales hacia las regiones de Bohemia, Moravia, Austria, y Hungría.
Sobre la estadía en Praga, Fortunata cuenta -fuera de cámara-:
Vivíamos en Praga con mi hermana mayor, mi hermano y mi mama; cada familia tenía su destino, entre 1915 y 1918; tenía dos cuando nos fuimos, seis cuando volvimos; el papa se había venido a la Argentina y nunca mas hubo noticias de él; la mamá Clementina, tuvo que apechugar con todo, con los suegros, que eran viejitos, mi abuela, y una hermana que falleció durante la guerra, en Praga, en un hospital en Praga, -que es la madre de la que está en Rio Negro; y de comida? papas, pasaban la subvención, pero...
Y ¿qué paso, entonces con las casas?
Algunos pueblitos de la Valsugana occidental-ya completamente evacuados- quedan a disposición de las fuerzas austríacas; a los de la Valsugana oriental llegan soldados del ejército italiano; y en el medio quedan Marter y Roncegno, abandonados ya por las fuerzas austríacas, pero aún no ocupados por los italianos. Hasta ahí llegan patrullas de inspección imperial, hasta ahí llegan patrullas de exploración del ejército italiano. Tierra de nadie, los dos pueblos y sus comunidades son un obstáculo tanto para los italianos (que se niegan a disparar contra población civil, aunque sospechan -con razón- que esas casas son usadas por los enemigos para esconderse y tender emboscadas), como para los austríacos (que no pueden defenderlos, pero tampoco quieren abandonarlos porque temen dejar todas esas casas intactas a disposición de futuros ocupantes).
Por eso la medida drástica: la poca población civil que queda es obligada a marcharse, y el 31 de agosto de 1915 los austríacos inician el bombardeo sobre Marter y Roncegno con "proyectiles líquidos especiales", que provocan inmediatamente un pavoroso incendio: 46 casas quedan completamente destruidas en esos días, y el espléndido centro termal de Roncegno, reducido a un montón de ruinas y escombros ennegrecidos por el fuego. Desde ese día, Marter y Roncegno, totalmente despobladas, son refugio, botín, escondrijo de todos. Al final de la guerra unas 300 casas quedan totalmente destruidas.
Cuando los "profugos" regresan a sus casas, en 1918, no encuentran ahí, más que ruinas.
También Emilia Pallaoro y su familia, de Marter, fueron "internados", y vivieron en Praga durante la primera guerra. (ya contaremos sobre ella). De Roncegno Terme vinieron Germano y Bruno De Bortoli.
Estas notas sobre la historia de Marter y Roncegno durante la primera guerra están tomadas de acá, y del libro Gli ultimi duecento anni, Collana di Monografie "La Patria d'origine", PAT, 1994, p 110-118.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Delizia del mio cuor
Fortunata recuerda uno de los cuentos que le contaba su abuelo:
Mientras arreglaba un zapato, ponía la tapa de un... así, entonces yo me ponía al lado y le decía: "haceme un cuento", entonces me hacía un cuento, por ejemplo de un vagabundo que caminaba con la .. el saco arriba de la espalda, la giubba sulle spalle, si sta bene quando ... ben, la delizia del mio cuore. Resulta que era un piojoso, cuando le picaba hacía así, y él decía, la delicia de mi corazón...
Me contaba, mi abuelo, y como ese, tantos...
En las palabras de Fortunata, se podrían rastrear las huellas de un relato: un vagabundo, la giubba sulle spalle. (aunque ella, en rigor, lo pronuncia giuba sule spale), la frase de una canción muy conocida, delizia del mio cuore*; palabras, esas, pronunciadas por la persona inadecuada, y en la situación inadecuada.
Ella, a sus 97 años, se ríe de nuevo, junto al banco de trabajo de su abuelo, como si fuera una nena.
* a quindici anni facevo all'amore
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
a sedici anni mi sono sposata
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
a diciasette mi sono spartita
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
delizia del mio cuor
a diciasette mi sono spartita
daghela avanti un passo
delizia del mio cuor
La canción es La Bella Gigogin (que se puede oir acá) que, a pesar de lo que aparenta la letra, fue una canción emblema en las guerras del Risorgimento contra los austríacos (exégesis que se puede leer acá).
¿Será esta la canción que aflora en el recuerdo de Fortunata? (la frase aparece también en una oración por las almas del Purgatorio, y en otra para rogar por la castidad de los sacerdotes... mmm....)
viernes, 29 de octubre de 2010
Seda
Fortunata Bazzanella (Marter de Roncegno, 1913), cuenta cómo era el trabajo de cría del gusano de seda, tarea a la que se dedicaba su familia hasta que ella vino a la Argentina, en 1928:
Es un bichito chiquito como una hormiga; después se pone grande, mucho mas que un dedo; a los treinta días busca de subir, de treparse, entonces, se le pone una rama especial, y sube, y se hace, y trabaja, trabaja, hasta que se hace el bozzolo, pura seda, pura, esa es la verdadera seda natural. A los 30 días hay que sacar el bozzolo, y eso vienen ya, estan los compradores; eso va al horno, porque tiene que morir el bicho, queda adentro, el que trabajaba grande, queda chiquito y queda adentro en el bozzolo, entonces, va, lo ponen en un horno especial, un horno grandísimo, y le dan las calorías, que se muere. Y después va en la fábrica, tienen que hilar eso, todo, eso va a la ciudad grande.
Uno podría preguntarse: ¿en cuántos pueblos del Trentino se criaba el gusano de seda? ¿Qué margen de ganancias dejaba semejante trabajo? ¿Por qué esa especie de parrilla donde engordaban los gusanos ocupaba un lugar privilegiado sobre el establo? ¿Cuáles serían esas "ciudades grandes" donde se hilaba la seda? ¿Habrá sido en más de una oportunidad una peste en los árboles de morera, o alguna una enfermedad entre los gusanos de seda lo que llevó a mucha gente, empobrecida, a emigrar y venir a América? Lo que sí sabemos es que de eso vivieron muchos pueblos de montaña (y no solamente en el Trentino) hasta antes de la segunda guerra, hasta que llegaron la seda china y la fibra sintética.
Una cosa es segura: probablemente muy pocas de las que hacían ese trabajo de acomodar los gusanos, separarlos, alimentarlos con las hojas de morera, llevarlos al bosque, recoger los capullos, y a veces, incluso, hilarlos a mano, hayan usado ropa, pañuelos o medias de seda.
El de la seda, y los gusanos, y las moreras y los capullos es un recuerdo de mujeres.
El árbol de la morera, il gelso; el gusano de seda, il baco; el capullo, il bozzolo´.
¿Alguien se habrá traído desde allá algunos gusanos y gajos del árbol de morera y trató de hacer hilo de seda, acá, en este lugar?
Una novela de Alessandro Baricco, Seta, 1996.
Es un bichito chiquito como una hormiga; después se pone grande, mucho mas que un dedo; a los treinta días busca de subir, de treparse, entonces, se le pone una rama especial, y sube, y se hace, y trabaja, trabaja, hasta que se hace el bozzolo, pura seda, pura, esa es la verdadera seda natural. A los 30 días hay que sacar el bozzolo, y eso vienen ya, estan los compradores; eso va al horno, porque tiene que morir el bicho, queda adentro, el que trabajaba grande, queda chiquito y queda adentro en el bozzolo, entonces, va, lo ponen en un horno especial, un horno grandísimo, y le dan las calorías, que se muere. Y después va en la fábrica, tienen que hilar eso, todo, eso va a la ciudad grande.
Uno podría preguntarse: ¿en cuántos pueblos del Trentino se criaba el gusano de seda? ¿Qué margen de ganancias dejaba semejante trabajo? ¿Por qué esa especie de parrilla donde engordaban los gusanos ocupaba un lugar privilegiado sobre el establo? ¿Cuáles serían esas "ciudades grandes" donde se hilaba la seda? ¿Habrá sido en más de una oportunidad una peste en los árboles de morera, o alguna una enfermedad entre los gusanos de seda lo que llevó a mucha gente, empobrecida, a emigrar y venir a América? Lo que sí sabemos es que de eso vivieron muchos pueblos de montaña (y no solamente en el Trentino) hasta antes de la segunda guerra, hasta que llegaron la seda china y la fibra sintética.
Una cosa es segura: probablemente muy pocas de las que hacían ese trabajo de acomodar los gusanos, separarlos, alimentarlos con las hojas de morera, llevarlos al bosque, recoger los capullos, y a veces, incluso, hilarlos a mano, hayan usado ropa, pañuelos o medias de seda.
El de la seda, y los gusanos, y las moreras y los capullos es un recuerdo de mujeres.
El árbol de la morera, il gelso; el gusano de seda, il baco; el capullo, il bozzolo´.
¿Alguien se habrá traído desde allá algunos gusanos y gajos del árbol de morera y trató de hacer hilo de seda, acá, en este lugar?
Una novela de Alessandro Baricco, Seta, 1996.
jueves, 5 de agosto de 2010
En uno de los miles de barcos que navegan por el Atlántico hacia Buenos Aires, un nene de un año y medio llora. Le arman una cuna con la tapa de un baúl, y una manta. La madre le canta un ninna nanna. El nene se calma.
Algunos nombres propios, algunas imágenes de antes, otras recientes, para no olvidar que todos estamos, de un modo otro, siempre migrando.
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