- Piernas tenemos, no raíces; lo que somos no está en la sangre sino en la historia vivida y las experiencias compartidas
- L immigrazione trentina a Bahia Blanca
- Inmigrantes del Imperio Austríaco en Bahía Blanca e Ingeniero White (1880-1914)
- Italianos en Argentina y en particular, en Bahía Blanca.
- BIBLIOGRAFIA
- Italianos en Bahía Blanca
- Inmigración italiana en Bahía Blanca - Artículos y textos publicados
- Historia del Trentino (para tratar de comprender c...
martes, 9 de septiembre de 2025
Ocho postales para Ema, de Ana Miravalles
miércoles, 18 de julio de 2018
Novedades
Bahia Blanca, 18-9-1928
Carissima sorella
...
(la novitá nació el 23 de diciembre de 1928, Carlos José).
lunes, 8 de febrero de 2016
Los padre de los hermanos Battaia
domingo, 11 de marzo de 2012
El budín de la tía Barberina - Lo smacafam dolce della zia Barberina
Durante algunos años, entre 1930 y 1950, Luigi Sansoni vive con su esposa y su hija Sara en Bahía Blanca, en su casa de Misiones al 200. Sara es una niña muy delgada y por eso, todos los años, durante el verano, sus padres la mandan a pasar un mes a Tandil, a la casa de la tía Barberina, para que engorde y recupere peso.
La tía se empeña y por eso todos los días prepara, para su sobrina un suculento budín de pan.
Smacafam, recuerda Sara que le decían a este plato. (la palbra signficia: que mata el hambre).
Todos sus parientes lo preparaban y de vez en cuando, me viene la nostalgia de mi abuelo Camilo, o de mi madre, Elisa, yo también lo preparo así:
Mezclo pan duro remojado en leche bien desmenuzado, una taza de azúcar, dos huevos, una gota de esencia de vainilla, una manzana cortada en rebanadas, nueces, almendras; y horneo en un molde acaramelado hasta que luce crocante.
Ni el smacafam ni el empeño de la tía Barberina lograron que Sara engorde ni un poquito.
Barberina Sansoni (Vigo Lomaso, 6-5-1900) era hermana de Luigi, Erina y Leopoldo Sansoni. Su marido, FRancesco Florioli había venido primero a la Argentina, en 1924, se radicó en Tandil y ella lo alcanzó en 1927:
martes, 24 de enero de 2012
Belle époque contadina
En esos años era música que conocían y cantaban todos, precisamente en los años en que empezaba a haber gramófonos y sobre todo a partir de 1922, aparatos de radio, en sus casas, allá, en esos pueblos de montaña, en el norte de Italia. Según parece Luigi Battaia, el padre de Emma, fue uno de los primeros en poseer un aparato de radio en Poia.
Come un sogno d'or
scolpito è nel core
Il ricordo ancor' di quell'amor
che non esiste più
Fu la sua vision
qual dolce sorriso
che più lieta fa,
col suo brillar, la nostra gioventù
Ma fu molto breve in me
la dolcezza di quel ben svani
quel bel sogno d'or
lasciando in me il dolor.
Cupo è l'avvenir sempre più tristi
i di la gioventù passata
sarà rimpianto
mi resta sol
sì rimpianto amaro e duol' nel cor!
Oh raggio di sole
Sul mio cammino ahimè non brilli più
Mai più, mai piùdomingo, 20 de noviembre de 2011
Vineros
Pero no solo Camilo se dedicó durante varios años a esto. También sus hermanos Agustín (Poia, 1895) y Cornelio (Poia, 1901) tuvieron sus depósitos de fraccionamiento y venta de vino, uno en pleno centro, en Roca y Estomba, y el otro en Villa Mitre:


Cuando Camilo se mudo a su nueva casa-negocio de calle Soler, se instaló en la esquina de Rondeau y Sixto Laspiur su cuñado, Abramo Battaia (Poia, 1913).
Los hermanos Ferrari no solamente nunca fueron socios, sino que mantuvieron entre ellos una encarnizada competencia: se espiaban, criticaban la calidad del vino que vendían los otros, se disputaban los clientes.
Dejaron el vino a mediados de los años 50 y se dedicaron al campo uno, a la construcción los otros dos. Abramo, en cambio, siguió con el vino, fraccionando tambien él y adecuándose luego afines de los sesenta, a la venta de vino en botellas y damajuanas envasadas en origen. Abramo cerró su negocio en 1991.
Con respecto a esta actividad - a la que, sabemos, se dedicó por casi veinte años- no hemos encontrado hasta ahora ninguna foto, etiqueta o papel de Agustín Ferrari.
Tanto Elisa la hija de Camilo como Angel el hijo de Cornelio, recuerdan la intensidad del ritmo de este trabajo junto a sus padres.
En esta espita que encontré ayer en el galpón de la casa de mis padres ya no queda ningún resabio de olor a vino.
martes, 26 de julio de 2011
Memorias para el futuro: el archivo de los trentinos en Bahía Blanca
Se trataba, hace unos días, de escribir los nombres de las personas que aparecen en la foto de casamiento. Cada uno de los entrevistados reconocía a dos o tres de sus familiares más cercanos, pero no a los demás. Sólo después de varias entrevistas y consultas telefonicas pudimos identificarlos a (casi) todos. Y así, poniendo nombres y apellidos, nosotros, 57 años más tarde volvimos a recomponer los lazos y los parentescos de todas estas personas y que ya estaban ya a punto de ser olvidados.
En eso consiste justamente esta tarea, a la que estamos abocados durante este año, en Círculo Trentino, basa precisamente en un principio de “reunión”: coordinar en
un solo conjunto, en la sincronía de un sistema, fotografías,
documentos, cartas, y fundamentalmente, testimonios orales, a sabiendas que el
resultado de esa operación iba a dar como resultado una imagen de “unidad” de
una comunidad vinculada por un mismo origen migratorio, con el riesgo de que se
pierda de vista que se trata de configuración ideal, facticia, como si en algún
momento hubiera existido una “colectividad trentina” homogénea, cosa que no fue
así. De hecho incluso, las personas de esa foto no todas se conocían entre sí, y sus
descendientes ya no reconocen más que a sus propios padres, pero
probablemente sea una de las fotos en que más trentinos aparecen juntos:
Camilo y Agustín Ferrari, Emma Battaia, Giuseppina Gianordoli, Albina
Baroldi, Bruno Dal Ponte, Giulio Grosselli, Angel Ferrari...
Sin embargo, esos documentos, fotografías y materiales que hasta ese momento pertenecían únicamente a la esfera privada, guardados en un cajón, en el armario, o un baúl, se fueron integrando en un conjunto y pasaron de algún modo a una esfera “pública”; y así, la existencia de este contribuye a que el conocimiento y la reflexión sobre el pasado no queden fijadas en los estrechos márgenes de las anécdotas individuales, o en el nimbo opaco de los relatos estereotipados, sino que puedan encontrar una base firme en los documentos y en los testimonios para capitalizar la riqueza de la pluralidad de las experiencias. Así, es probable que el archivo se convierta en una herramienta fundamental para superar una mirada meramente sentimental, atrapada muchas veces en la nostalgia "inventada" de personas y tiempos pasados, algo que se reitera constantemente en las historias referidas a la experiencia migratoria.
Y he aquí otra diferencia entre el conjunto -nada pequeño por cierto- de fotos que cada uno guarda en su casa y el Archivo. Esos documentos, fotografías y materiales que
hasta ese momento pertenecían únicamente a la esfera privada, guardados en un
cajón, en el armario, o un baúl, se fueron integrando en un conjunto y pasaron
de algún modo a una esfera “pública”; y así, la existencia de este contribuye a
que el conocimiento y la reflexión sobre el pasado no queden fijadas en los
estrechos márgenes de las anécdotas individuales, o en el nimbo opaco de los
relatos estereotipados, sino que puedan encontrar una base firme en los
documentos y en los testimonios para capitalizar la riqueza de la pluralidad de
las experiencias. Así, es probable que el archivo se convierta en una
herramienta fundamental para superar una mirada meramente
sentimental, atrapada muchas veces en la nostalgia "inventada"
de personas y tiempos pasados, algo que se reitera constantemente en
las historias referidas a la experiencia migratoria.
Como esta foto, llevamos escaneadas muchísimas más. Así, los documentos se reúnen (en un formato virtual, y por ende reproducible) en un lugar, sobre un soporte estable, y están disponibles para ser interpretados ahora, y tambien más adelante. Qué historia escribirán en el Trentino quienes reciban la copia de este archivo es algo que veremos seguramente en algún tiempo. ¿Y nosotros? Ya en lo inmediato estos documentos y estas imágenes nos están permitiendo ajustar ideas, conocimientos y puntos de vista sobre la historia de los inmigrantes trentinos en esta ciudad, sobre la historia de la ciudad misma y sobre nosotros como comunidad.
Eso es tal vez lo que podemos llegar a hacer ahora. Probablemente, dentro de unos años otras personas querrán reordenar todo ese material de otro modo, o leerlo de otro modo, para responder otras preguntas. Justamente para eso estamos haciendo este trabajo. Es que la cuestión del archivo no es una cuestion del pasado, es una cuestion de futuro, una promesa y una responsabilidad para el mañana.
Ne vedem, vala
jueves, 28 de abril de 2011
Pasqua con chi vuoi
Virgilio Battaia tiene 25 años y está trabajando de albañil en Altavilla Vicentina, cerca de Vicenza, en la provincia del Veneto. Desde ahí escribe a su hermana Emma, que tiene en ese momento 16 años.
Casi cinco años más tarde Emma y Virgilio vienen a la Argentina, ella para casarse con Camillo Ferrari, también de Poia, ¿y él? ¿Quién sabe cuántos años estuvo viajando y trabajando fuera de su pueblo, en otros lugares de Italia? ¿En qué otros lugares estuvo, además de este? Y cuando llegó a la Argentina, además de trabajar un tiempo en algún lugar de Río Negro, ¿en qué otros lugares estuvo antes de instalarse en Bahía Blanca?
Ya antes de la migración transoceánica, eran muchos los que, desde la juventud, iban y venían del Trentino y transcurrían largas temporadas trabajando en otras regiones de Italia o de Europa.
Y un enigma en esta tarjeta: ¿qué significa la frase escrita al revés, a los pies de la firma?
lunes, 7 de marzo de 2011
Viva el Carnaval
Doman l’è festa,
Abramo Battaia (de Poia, Vigo Lomaso) siempre se acordaba de estos versos, cuando llegaban los días de carnaval.
Qué era el bocal, le pregunté una vez:
- Una especie de botellón de dos o tres litros, con la boca bien ancha, y todos toman de ahí, de todo, vino blanco o vino rosado.
- ¿Y no tomaban cerveza?
- Cerveza no, allá, en el invierno, en esa época*, no había cerveza; había que esperar al verano para poder tomar cerveza.
Cerveza tomaban acá, en Bahia Blanca, Abramo Battaia, su hermana Emma y su cuñado Camillo Ferrari con sus hijos, puntualmente, como si fuera una fiesta de guardar, cada martes de carnaval en el inmenso patio arbolado del bar de Rivara en Alsina 141.
La ciudad en esos años, hacia 1950 lucía así, y ese bar quedaba sobre la mano derecha, más allá de la propaganda de Martini:
* Abramo llegó a Bahía Blanca en 1931, a los 16 años.
* Un boccale es un buen porrón, según veo en google
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Feliz Año Nuevo - 1928 -
[Poia, 1928]
Carissimi figli
cometterei un grandissimo errore lasiar passare questi giorni senza inviarvi i miei più sentiti e sinceri auguri.
Buon hanno miei cari, sperando che l'aurora nuova vi porta mile benedizioni e di allegrie infinite.
Sto bene sperando anche di voi su di core vi desidero. Vi saluto caramente, vostra madre
Maria Ferrari.
Vi rincrazio tanto dei vostri auguri.
Saluti a tutti di famiglia.
Queridísimos hijos
cometería un grandísimo error si dejara pasar estos días sin enviarles mis más sentidos y sinceros augurios. Queridos míos, buen año, esperando que la aurora nueva les traiga miles de bendiciones e alegrías infinitas. Estoy bien, y espero que ustedes también, de corazón les deseo.
Los saludo con tanto cariño, vuestra madre,
María Ferrari.
Les agradezco tanto sus augurios. Saludos a toda la familia.
Tarjeta recibida en Bahía Blanca por Camilo Ferrari y Emma Battaia a fines de 1928.
María era la segunda mujer de Aniceto Ferrari y fue quien le prestó a Camilo el dinero para su viaje a la Argentina en 1924.
Aniceto murió pronto.
Ella nunca tuvo hijos.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Donne e buoi...
sábado, 28 de agosto de 2010
Battaias
1916: en Poia, frente a la puerta de su casa, posan los hermanos Battaia: con su madre, Elisa Alberti y con su abuela, María Grandi Virgilio, Amelia, Emma, Rosina y Abramo, el más chiquito. Se ve, claramente, el dintel de la puerta, tallado en piedra por el padre, Luigi Battaia, que era scalpellino, y que no aparece en esta foto porque está en la guerra.
A fines de 1926 Emma, de veinte años, llega a Buenos Aires, para casarse con Camillo Ferrari en Bahía Blanca. Su hermano mayor, Virgilio, de 24, la acompaña.
En 1931 llega Abramo, con 17 años, eludiendo probablemente alguna guerra colonial, y en 1948, Amelia, después de una decepción amorosa.
Allá quedan dos hermanos, Rosina y Erino.
Helos aquí, unos cuarenta años más tarde, en Bahía Blanca: Virglio, Emma, Amelia y Abramo Battaia






















