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martes, 9 de septiembre de 2025

Ocho postales para Ema, de Ana Miravalles

 



Un articulo "Ocho postales para Ema. Del Trentino a Bahía Blanca: inmigración y matrimonio a fines de los años 20", en el libro compilado por Lucía Bracamonte, Vinculos postales. Mujeres, escritura y epistolaridad en el interior bonaerense, publicado por EDIUNS, Bahía Blanca, 2025, pp 119-130.

miércoles, 18 de julio de 2018

Novedades


Emma Battaia llega a Bahia Blanca junto a su hermano Vigilio y tres días despues se casa con su novio Camillo Ferrari (enero de 1927)

Bahia Blanca 7-6-1927
Carissima cognata
...Noi stiamo benissimo peró fino a sta ora non ce niente di nuovo



Bahia Blanca, 15-6-1927
Carissima mamma
... Emma sta ottimo, é aumentata dodici kg (senza novitá), la terra argentina ci da il mezzo da procurarsi...   Camillo



Bahía Blanca, 30-9-1927
Carissima mamma
... nella Vostra ho inteso che ci facciamo coraggio perché non tenemo novitá ma dovete sapere che le novitá si puó farle quando si vuole, che meno molestie che ce e meglio vi credevate che fusimo qua spensierati no, anzi, contenti.


Bahia Blanca, 22-5-1928
Mamma carissima
...ebbi la vostra... contento restai sentendovi bene, altrettanto ve ne assicuro che é di noi, Emma dopo tanto s'é decisa a fare novitá peró tarderá 7mesi e piú...   Camillo



Bahia Blanca, 18-9-1928


Carissima sorella
...
noi ne la pasiamo come sempre bene, a gennaio faremo novitá se Dio ci da la grazia


(la novitá nació el 23 de diciembre de 1928, Carlos José).

lunes, 8 de febrero de 2016

Los padre de los hermanos Battaia



                                LUIGI    BATTAIA                    +                          ELISA ALBERTI
                                          9-5-1877
                                                         
                                                                                                                                                                                                
                          VIGILIO CONSTANTINO 
                         8-6-1902    25-1-1975

                EMMA ALOISIA
                     22-5-1906    11-10-1965
                                                 
         GIUSEPPINA
      2-6-1908

  AMELIA
                                 13-2-1910   ABRIL DE 1970

  ABRAMO
                                 20-5-1913     ABRIL DE 1998
                                             
ERINO
                6-3-1920        1986

domingo, 11 de marzo de 2012

El budín de la tía Barberina - Lo smacafam dolce della zia Barberina


Durante algunos años, entre 1930 y 1950,  Luigi Sansoni vive con su esposa y su hija Sara en Bahía Blanca, en su casa de Misiones al 200. Sara es una niña muy delgada y por eso, todos los años, durante el verano, sus padres la mandan a pasar un mes a Tandil, a la casa de la tía Barberina, para que engorde y recupere peso.
La tía se empeña y por eso todos los días prepara, para su sobrina un suculento budín de pan.

Smacafam, recuerda Sara que le decían a este plato. (la palbra signficia: que mata el hambre).
Todos sus parientes lo preparaban y de vez en cuando, me viene la nostalgia de mi abuelo Camilo, o de mi madre, Elisa, yo también lo preparo así:

Mezclo pan duro remojado en leche bien desmenuzado, una taza de azúcar, dos huevos, una gota de esencia de vainilla, una manzana cortada en rebanadas, nueces, almendras; y horneo en un molde acaramelado hasta que luce crocante.

Ni el smacafam ni el empeño de la tía Barberina lograron que Sara engorde ni un poquito.

Barberina Sansoni (Vigo Lomaso, 6-5-1900) era hermana de Luigi, Erina y Leopoldo Sansoni. Su marido, FRancesco Florioli había venido primero a la Argentina, en 1924, se radicó en Tandil y ella lo alcanzó en 1927:


martes, 24 de enero de 2012

Belle époque contadina


Emma Battaia  llegó a Bahía Blanca en enero de 1927, a los veinte años.
Mientras trabajaba, cantaba  Va pensiero, La Pulpera de Santa Lucía, y la Serenata Rimpianto de Toselli.

En esos años era música que conocían y cantaban todos, precisamente en los años en que empezaba a haber gramófonos y sobre todo a partir de 1922, aparatos de radio, en sus casas, allá, en esos pueblos de montaña, en el norte de Italia. Según parece Luigi Battaia, el padre de Emma, fue uno de los primeros en poseer un aparato de radio en Poia

Pero, ¿quién era ese músico? ¿Por qué estaba de moda? Según parece, Enrico Toselli, florentino, compuso la Serenata -su obra más famosa- cuando tenía diecisiete años, en 1900 y se hizo muy conocida inmediatamente, al ser cantada y grabada por cantantes como Beniamino Gigli y Caruso. Entre 1900 y 1907 hizo más de cincuenta presentaciones no solamente en Italia sino también en Inglaterra, Estados Unidos e incluso en Egipto, y compuso una gran cantidad de piezas musicales. Pero, en 1907 se casó con la princesa Luisa de Hasburgo-Lorena, una mujer veintitrés años mayor que él, que dejó justamente por él a su noble marido pero que, a causa del escándalo, le arruinó para siempre la carrera musical. Al final la princesa lo dejó, él compuso todavía algo más, llegó incluso a casarse de nuevo, pero murió -según mi fuente - casi olvidado en 1926.

Olvidado él, pero no su Serenata.

Esto también trae Emma y quienes llegan en esos años: esa música de moda, esas historias de amor escandalosas, y ese italiano pretensiosamente poético y refinado de la letra de la Serenata:




Come un sogno d'or
scolpito è nel core
Il ricordo ancor' di quell'amor
che non esiste più
 
Fu la sua vision
qual dolce sorriso
che più lieta fa,
col suo brillar, la nostra gioventù
 
Ma fu molto breve in me
la dolcezza di quel ben svani
quel bel sogno d'or
lasciando in me il dolor.
 
Cupo è l'avvenir sempre più tristi
i di la gioventù passata
sarà rimpianto
mi resta sol
sì rimpianto amaro e duol' nel cor!
 
Oh raggio di sole
Sul mio cammino ahimè non brilli più
Mai più, mai più


Como un sueño de oro
está grabado en el corazón
el recuerdo de aquel amor
que ya no existe más

Esa visión fue
como una dulce sonrisa
que hace más feliz
con su brillo nuestra juventud 

Pero fue muy breve en mí
la dulzura de esa felicidad, desapareció 
ese hermoso sueño de oro
dejando en mí el dolor.

Oscuro es el futuro, siempre más tristes
los días, la juventud pasada lamento,
solo me queda tanto
lamento amargo y dolor en el corazón 

Oh rayo de sol
en mi camino ya no brillas más
nunca más, nunca más.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Vineros



Una de las tantas puntas a partir de la cual puede empezar a contarse algun aspecto particular de la historia de una familia es un objeto como este: una espita, una especie de canilla portátil para sacar vino de las bordalesas, o sea, esos toneles de madera en los que hasta mediados de los años sesenta llegaba el vino.

Esta era de Camilo Ferrari (Poia, 1897) quien se dedicó durante veinte años - entre 1935 y 1957 - al fraccionamiento y venta de vino, primero en la esquina de Rondeau y Sixto Laspiur, luego en la calle Soler al 400 (frente al salón de los deportes) y quien posa acá para la foto, cuando todavía el negocio florecía, toda la familia (Emma Battaia, su mujer, Poia 1906, y Elisa y Carlos sus hijos) trabajaba lavando botellas y damajuanas vacías, llenadolas de nuevo, tapándolas y etiquetandolas:

Camilo Ferrari en el patio de su casa en calle Soler



Pero no solo Camilo se dedicó durante varios años a esto. También sus hermanos Agustín (Poia, 1895) y Cornelio (Poia, 1901) tuvieron sus depósitos de fraccionamiento y venta de vino, uno en pleno centro, en Roca y Estomba, y el otro en Villa Mitre:


Frente del depósito de vinos de Cornelio Ferrari en calle Garibaldi, Villa Mitre  
Actualmente está ahí la sucursal del Banco Credicoop.



Angel Ferrari (Poia, 1926), uno de los hijos de Cornelio nos muestra en su casa en Villa Mitre, no solamente las espitas
sino también los taladros con que se horadaban las bordalesas para sacar el vino. (foto tomada en febrero de 2002) 

Cuando Camilo se mudo a su nueva casa-negocio de calle Soler, se instaló en la esquina de Rondeau y Sixto Laspiur su cuñado, Abramo Battaia (Poia, 1913).

Los hermanos Ferrari no solamente nunca fueron socios, sino que mantuvieron entre ellos una encarnizada competencia: se espiaban, criticaban la calidad del vino que vendían los otros, se disputaban los clientes.

Dejaron el vino a mediados de los años 50 y se dedicaron al campo uno, a la construcción los otros dos. Abramo, en cambio, siguió con el vino, fraccionando tambien él y adecuándose luego afines de los sesenta, a la venta de vino en botellas y damajuanas envasadas en origen. Abramo cerró su negocio en 1991.


Con respecto a esta actividad - a la que, sabemos, se dedicó por casi veinte años- no hemos encontrado hasta ahora ninguna foto, etiqueta o papel de Agustín Ferrari.

Tanto Elisa la hija de Camilo como Angel el hijo de Cornelio, recuerdan la intensidad del ritmo de este trabajo junto a sus padres.

En esta espita que encontré ayer en el galpón de la casa de mis padres ya no queda ningún resabio de olor a vino.

martes, 26 de julio de 2011

Memorias para el futuro: el archivo de los trentinos en Bahía Blanca


Se trataba, hace unos días, de escribir los nombres de las personas que aparecen en la foto de casamiento. Cada uno de los entrevistados reconocía a dos o tres de sus familiares más cercanos, pero no a los demás. Sólo después de varias entrevistas y consultas telefonicas pudimos identificarlos a (casi) todos. Y así, poniendo nombres y apellidos, nosotros, 57 años más tarde volvimos a recomponer los lazos y los parentescos de todas estas personas y que ya estaban ya a punto de ser olvidados.

En eso consiste justamente esta tarea, a la que estamos abocados durante este año, en Círculo Trentino, basa precisamente en un principio de “reunión”: coordinar en un solo conjunto, en la sincronía de un sistema, fotografías, documentos, cartas, y fundamentalmente, testimonios orales, a sabiendas que el resultado de esa operación iba a dar como resultado una imagen de “unidad” de una comunidad vinculada por un mismo origen migratorio, con el riesgo de que se pierda de vista que se trata de configuración ideal, facticia, como si en algún momento hubiera existido una “colectividad trentina” homogénea, cosa que no fue así. De hecho incluso, las personas de esa foto no todas se conocían entre sí, y sus descendientes ya no reconocen más que a sus propios padres, pero probablemente sea una de las fotos en que más trentinos aparecen juntos: Camilo y Agustín Ferrari, Emma Battaia, Giuseppina Gianordoli, Albina Baroldi, Bruno Dal Ponte, Giulio Grosselli, Angel Ferrari...

Sin embargo, esos documentos, fotografías y materiales que hasta ese momento pertenecían únicamente a la esfera privada, guardados en un cajón, en el armario, o un baúl, se fueron integrando en un conjunto y pasaron de algún modo a una esfera “pública”; y así, la existencia de este contribuye a que el conocimiento y la reflexión sobre el pasado no queden fijadas en los estrechos márgenes de las anécdotas individuales, o en el nimbo opaco de los relatos estereotipados, sino que puedan encontrar una base firme en los documentos y en los testimonios para capitalizar la riqueza de la pluralidad de las experiencias. Así, es probable que el archivo se convierta en una herramienta fundamental para superar una mirada meramente sentimental, atrapada muchas veces en la nostalgia "inventada" de personas y tiempos pasados, algo que se reitera constantemente en las historias referidas a la experiencia migratoria.

Y he aquí otra diferencia entre el conjunto -nada pequeño por cierto- de fotos que cada uno guarda en su casa y el Archivo. Esos documentos, fotografías y materiales que hasta ese momento pertenecían únicamente a la esfera privada, guardados en un cajón, en el armario, o un baúl, se fueron integrando en un conjunto y pasaron de algún modo a una esfera “pública”; y así, la existencia de este contribuye a que el conocimiento y la reflexión sobre el pasado no queden fijadas en los estrechos márgenes de las anécdotas individuales, o en el nimbo opaco de los relatos estereotipados, sino que puedan encontrar una base firme en los documentos y en los testimonios para capitalizar la riqueza de la pluralidad de las experiencias. Así, es probable que el archivo se convierta en una herramienta fundamental para superar una mirada meramente sentimental, atrapada muchas veces en la nostalgia "inventada" de personas y tiempos pasados, algo que se reitera constantemente en las historias referidas a la experiencia migratoria.

Como esta foto, llevamos escaneadas muchísimas más. Así, los documentos se reúnen (en un formato virtual, y por ende reproducible) en un lugar, sobre un soporte estable, y están disponibles para ser interpretados ahora, y tambien más adelante. Qué historia escribirán en el Trentino quienes reciban la copia de este archivo es algo que veremos seguramente en algún tiempo. ¿Y nosotros? Ya en lo inmediato estos documentos y estas imágenes nos están permitiendo ajustar ideas, conocimientos y puntos de vista sobre la historia de los inmigrantes trentinos en esta ciudad, sobre la historia de la ciudad misma y sobre nosotros como comunidad.

Eso es tal vez lo que podemos llegar a hacer ahora. Probablemente, dentro de unos años otras personas querrán reordenar todo ese material de otro modo, o leerlo de otro modo, para responder otras preguntas. Justamente para eso estamos haciendo este trabajo. Es que la cuestión del archivo no es una cuestion del pasado, es una cuestion de futuro, una promesa y una responsabilidad para el mañana.

Ne vedem, vala

jueves, 28 de abril de 2011

Pasqua con chi vuoi



Altavilla Vicentina, 26-3-1923

Carissima sorella Emma
Da lungo tempo oggi prendo la penna in mano. Ti mando i più cordiali saluti, augurandoti liete feste pasquali, così spero di passarle bene anch'io. Ti saluto e mi firmo, tuo fratello Battaia Virgilio.

Querida hermana Emma:
después de mucho tiempo hoy tomo la lapicera en mi mano. Te mando los mas cordiales saludos augurándote felices fiestas pascuales, yo también espero pasarla bien. Te saludo, tu hermano, Virglio.

Virgilio Battaia tiene 25 años y está trabajando de albañil en Altavilla Vicentina, cerca de Vicenza, en la provincia del Veneto. Desde ahí escribe a su hermana Emma, que tiene en ese momento 16 años.

Casi cinco años más tarde Emma y Virgilio vienen a la Argentina, ella para casarse con Camillo Ferrari, también de Poia, ¿y él? ¿Quién sabe cuántos años estuvo viajando y trabajando fuera de su pueblo, en otros lugares de Italia? ¿En qué otros lugares estuvo, además de este? Y cuando llegó a la Argentina, además de trabajar un tiempo en algún lugar de Río Negro, ¿en qué otros lugares estuvo antes de instalarse en Bahía Blanca?

Ya antes de la migración transoceánica, eran muchos los que, desde la juventud, iban y venían del Trentino y transcurrían largas temporadas trabajando en otras regiones de Italia o de Europa.

Y un enigma en esta tarjeta: ¿qué significa la frase escrita al revés, a los pies de la firma?

qui si passa la vita Borghesia

Perdón por este saludo tardío, y la vaguedad de estas noticias:  hace un mes se me fue Elisa,  mi madre, que me contaba todo sobre sus padres y sus tíos, poiati di Poia tutti quanti.


lunes, 7 de marzo de 2011

Viva el Carnaval


Doman l’è festa,

se magna la minestra,

si beve dal bocàl,

evviva il carnaval!!!



Mañana es fiesta:
hay sopa,
y vino en el jarrón para tomar.
¡viva el carnaval!


Abramo Battaia (de Poia, Vigo Lomaso) siempre se acordaba de estos versos, cuando llegaban los días de carnaval.
Qué era el bocal, le pregunté una vez:

- Una especie de botellón de dos o tres litros, con la boca bien ancha, y todos toman de ahí, de todo, vino blanco o vino rosado.

- ¿Y no tomaban cerveza?


- Cerveza no, allá, en el invierno, en esa época*, no había cerveza; había que esperar al verano para poder tomar cerveza.

Cerveza tomaban acá, en Bahia Blanca, Abramo Battaia, su hermana Emma y su cuñado Camillo Ferrari con sus hijos, puntualmente, como si fuera una fiesta de guardar, cada martes de carnaval en el inmenso patio arbolado del bar de Rivara en Alsina 141.

La ciudad en esos años, hacia 1950 lucía así, y ese bar quedaba sobre la mano derecha, más allá de la propaganda de Martini:




* Abramo llegó a Bahía Blanca en 1931, a los 16 años.
* Un boccale es un buen porrón, según veo en google

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo - 1928 -



[Poia, 1928]
Carissimi figli
cometterei un grandissimo errore lasiar passare questi giorni senza inviarvi i miei più sentiti e sinceri auguri.
Buon hanno miei cari, sperando che l'aurora nuova vi porta mile benedizioni e di allegrie infinite.
Sto bene sperando anche di voi su di core vi desidero. Vi saluto caramente, vostra madre
Maria Ferrari.
Vi rincrazio tanto dei vostri auguri.
Saluti a tutti di famiglia.

Queridísimos hijos
cometería un grandísimo error si dejara pasar estos días sin enviarles mis más sentidos y sinceros augurios. Queridos míos, buen año, esperando que la aurora nueva les traiga miles de bendiciones e alegrías infinitas. Estoy bien, y espero que ustedes también, de corazón les deseo.
Los saludo con tanto cariño, vuestra madre,
María Ferrari.
Les agradezco tanto sus augurios. Saludos a toda la familia.


Tarjeta recibida en Bahía Blanca por Camilo Ferrari y Emma Battaia a fines de 1928.
María era la segunda mujer de Aniceto Ferrari y fue quien le prestó a Camilo el dinero para su viaje a la Argentina en 1924.
Aniceto murió pronto.
Ella nunca tuvo hijos.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Donne e buoi...

Camillo Ferrari, tres años después de haber llegado, llamó a su novia Emma Battaia, también de Poia, con quien se casó, acá en Bahía Blanca en 1928


Cornelio vino ya casado con Albina Baroldi, de Poia también ella, y su hijo, Angelo Ferrari, en 1928

y el hermano mayor, Agostino, llegó también casado con Giuseppina Gianordoli, de Lasino.


Donne e buoi, dei paesi tuoi, decía el refrán que estos hermanos hicieron propio: mujeres y bueyes, de tu propio pueblo.

Mujeres y bueyes. 
Igual, acá bueyes no necesitaban.

Y ellas?, siempre habia que seguir al marido, a donde fuera.

sábado, 28 de agosto de 2010

Battaias


1916: en Poia, frente a la puerta de su casa, posan los hermanos Battaia: con su madre, Elisa Alberti y con su abuela, María Grandi  Virgilio, Amelia, Emma, Rosina y Abramo, el más chiquito. Se ve, claramente, el dintel de la puerta, tallado en piedra por el padre, Luigi Battaia, que era scalpellino, y que no aparece en esta foto porque está en la guerra.

A fines de 1926 Emma, de veinte años, llega a Buenos Aires, para casarse con Camillo Ferrari en Bahía Blanca. Su hermano mayor, Virgilio, de 24, la acompaña.

En 1931 llega Abramo, con 17 años, eludiendo probablemente alguna guerra colonial, y en 1948, Amelia, después de una decepción amorosa.

Allá quedan dos hermanos, Rosina y Erino.

Helos aquí, unos cuarenta años más tarde, en Bahía Blanca: Virglio, Emma, Amelia y Abramo Battaia


Siempre se mantuvieron unidos, se reunían siempre, y comían polenta con pajaritos. Virgilio y Amelia, los tíos solteros, se ocupaban de mimar a los sobrinos, los hijos de Emma y de Abramo.

Solamente Abramo volvió a ver la casa de sus padres, en 1968 y en 1975, el dintel tallado -que sigue estando ahí-, y el Ponte dei Servi, en Ponte Arche.

Emma falleció en 1965, Amelia en 1970, Virgilio en 1975, y Abramo en 1998.