Guía Colosimo de Bahía Blanca, publicada en 1908
Al dar nombre a las casas de hospedaje, a las fondas, hubo algunos trentinos que dieron la nota. Las "fondas", como se llamaba en esa época a los hoteles con pocas pretensiones, prosperaban, especialmente cerca de las estaciones ferroviarias. Los edificios, algunos de ellos enormes construcciones de varias habitaciones, cuarto de baño, piletas con sumidero, cocina, aljibe, ¿pertenecían a algun propietario? que los concesionaba y alquilaba a quienes se dedicaban a ese oficio, los fonderos, que eran quienes administraban y gerenciaban ese negocio. Había muchas fondas cuyos nombres hacían referencia a diferentes lugares: Fonda Novaresa, Milanesa, Torinese, Il piccolo Piemonte, Los Tres Abruzzos, y entonces no sorprende demasiado encontrar en 1891 la fonda Tirolesa en Rondeau y Terrada en 1891, donde casualmente se hospeda Narciso Agostini. En otra zona de la ciudad está la Fonda trentina, que sale a remate en 1903 porque sus dueños, Paoli y Salomoni no la pueden atender y que en 1908 es atendida por un cierto señor Marchese. Y probablemente el uso de esos nombres no se haya debido solo a una cuestión de nostalgia: en 1903, cuando aún ese territorio era parte del tirol austríaco, no solo estaba la fonda Triestina en el puerto sino también fonda trentina, y la que en 1891 se llamaba Fonda era Tirolesa, en 1905, aparece con el nombre XX septiembre; En esos mismos años abría su fonda Giocondo Menestrina, cerca de la otra estación ferroviaria, la Estación Bahía Blanca Noroeste.