miércoles, 9 de noviembre de 2011

Roncegno en Saldungaray

Fernando Iseppi, su esposa Maria Montibeller, y su familia en Saldungaray

Si vas de Saldungaray a Fra-pal, pasando el arroyo El Toro, donde comienza la primera loma alta sobre mano izquierda, a 300 metro de la ruta, vas a ver dos eucaliptos inmensos: son los eucaliptos de Juan Iseppi. Y están ahí desde hace más de ochenta años, ya que él los plantó en 1925 poco después de llegar a la Argentina. El vino solo con un amigo, Emmanuele Hueller.

Pero cuando llegó a Saldungaray en 1924, ya estaban alli, no solamente sus hermanos -con sus esposas, de apellidos trentinos también ellas- sino también otras familias trentinas que desde fines del siglo XIX se radicaron en la zona como propietarios de campo, los que llegaron primero, y como arrendatarios, los que llegaron después.

En efecto, ya desde 1895 estaban en esa zona los hermanos Montibeller, nacidos los tres en Roncegno: Luigi Montibeller, nacido el 8 de septiembre de 1883, Pietro Montibeller, nacido el 13 de agosto de 1885 y Egidio Montibeller nacido el 5 de marzo de 1887. Seguramente debe haber venido también de Roncegno, alguna familia de apellido Toller ya que Luigi se casó justamente con María Toller y tuvo al menos una hija, María Montibeller.

Pocos años después, en 1905 se afincó en Tornquist Felice Giuseppe Iseppi (hijo de Pietro Iseppi), en un campo de varios miles de hectáreas. Casado con Anna Zen, tuvo tres hijos: José, Ana y Guillermo Felix. En los años 20, Felice vendió todo y volvió a Italia con su familia.(Su hija Anna, nacida en Tornquist en 1916 falleció el año pasado en Italia; y sus nietos conservan aún fotos de sus abuelos en la Argentina)

Y en 1906 llegaron dos primos hermanos de Felice, (hijos de Basilio Iseppi) adolescentes ambos: Ferdinando Stefano Iseppi, nacido el 4 de enero de 1889 -o sea, con 17 años-, y su hermano Leopoldo, nacido el 28 de mayo de 1891 -o sea, de 15 años. Que las familias radicadas en el campo dieron una eficaz recepción y acogida a los recién llegados lo demuestra el hecho de que en pocos años cada uno de ellos tiene a su cargo un campo en arrendamiento y se casan -ambos- con mujeres hijas de trentinos: Fernando se casa con María Montibeller, la hija de Luigi y María Toller; y Leopoldo, con Gisela Zen (de cuya familia aún no sabemos nada). Cada uno de ellos tuvo, además, muchos hijos: Fernando y María Montibeller tuvieron a María, Herminia, Basilio, Juan Félix, Elena, Rene, Teresa, Néstor y Nelly.

Juan Félix Iseppi (hijo de Fernando), a los 13 años, en la cosechadora, 1930 ca.

Leopoldo, por su parte, tuvo a Catalina, Olga, Francisco, Ernesto, Delia y Lidia.
Si a ellos sumamos la familia Hueller, podemos compreder muy bien por qué Juan cuando llegó, no se sintió solo. Y sin embargo, su novia -Maria Centillegher, vino del Trentino. El tuvo cuatro hijos: Primo, Adelmo, Irma y Aldo, varios de cuyos hijos y nietos viven en Bahía Blanca.

Todos estos datos fueron investigados y ordenados por Juan Pedro Iseppi, hijo de Juan Félix Iseppi, nieto de Fernando y María Montibeller, quien vive actualmente en General Lamadrid y es vicepresidente de la Società Italiana del Mutuo Soccorso. Sería fantástico, ahora, ponerle carne y vida a estos nombres y fechas: y para empezar no es poco lo que tenemos: un molino al que, en los años veinte se encaraman un monton de niños; una máquina cosechadora con un adolescente listo para trabar en el campo; y dos inmensos eucaliptos que dan -basta acercarse a ellos- una magnífica sombra.

Se vai da Saldungaray a Fra-Pal, passi il fiume El toro, sul colle, a mano sinistra, a 300 metri dalla strada potrai vedere due eucalipti immensi: sono gli eucalipti di Giovanni Iseppi. E ci sono lì da più di ottant'anni perché lui li piantó nel 1925 poco dopo essere arrivato in Argentina, con un suo amico Emmanuele Hueller.

Ma quando giunse Saldungaray nel 1924, c'erano da tempo non soltanto i suoi fratelli con le loro mogli -anche esse donne di cognomi trentini - ma anche altre famiglie trentine che dalla fine dell'Ottocento si stabilirono nella zona di Tornquist prima come proprietari di grandi campi-coloro che sono arrivati prima- e come affittuari quelli che giunsero dopo.
Infatti, dal 1895 c'erano in questa zona i fratelli Montibeller, nati tutti e tre a Roncegno: Luigi, l'8 settembre 1883, Pietro, il 13 agosto 1885 ed Egidio Montibeller il 5 marzo 1887. Probabilmente c'era qualche altra famiglia di Roncegno, di cognome Toller, poichè Luigi sposò appunto María Toller ed ebbe al meno una figlia, María Montibeller.

Pochi anni dopo, nel 1905 si stabilì a Tornquist Felice Giuseppe Iseppi (figlio di Pietro Iseppi), in una estancia di più di mille ettari. Sposato con Anna Zen, ebbe tre figli: José, Ana y Guillermo Felix. Negli anni 20, Felice vende tutto e rientra in Italia con la sua famiglia. (Sua figlia Ana, nata a Tornquist nel 1916 è morta l'anno scorso in Italia; e ci sono ancora i loro discendenti)

Nel 1906 arrivarono due cugini di Felice (figli di Basilio Iseppi, entrambi adolescenti: Ferdinando Stefano Iseppi, nato il 4 gennaio 1889 - cioè, con 17 anni-, e suo fratello Leopoldo, nato il 28 maggio 1891 -di 15 anni. Che tutti e due ricevettero un'ottima accoglienza lo dimostra il fatto che in pochi anni ciascuno di loro è affittuario in un bel pezzo di campagna e inoltre sposano due donne figlie di trentini.Ferdinando sposa María Montibeller; e Leopoldo, Gisela (o Josefa, según su nieta Virginia) Zen della quale non sapiamo ancora niente. Ciascuno di loro ebbe inoltre, tanti figli: Ferdinando Iseppi e María Montibeller sono i genitori di María, Herminia, Basilio, Juan Félix, Elena, Rene, Teresa, Néstor e Nelly.
Leopoldo e Josefa: Catalina, Olga, Francisco, Ernesto, Delia e Lidia.

Ecco perché Giovanni, al suo arrivo, non si è trovato da solo. E comunque la sua moglie venne dal Trentino. I loro figli, Primo, Adelmo, Irma e Aldo.

Tutti questi dati sono stati rintracciati e ordinati da Juan Pedro Iseppi, figlio di Juan Félix Iseppi, nipote di Ferdinando e María Montibeller. Lui vive a General Lamadrid ed è il vicepresidente della Società Italiana del Mutuo Soccorso. Sarebbe fantastico, adesso aggiungere carne e vita a tutti questi nomi e date. Comunque per iniziare non è poco quello che abbiamo a disposizione: un mulino sul quale salgono tanti ragazzini; una trebbiatrice con un ragazzo presto per andare al lavoro, e due immensi eucalipti che proiettano -basta avvicinarvisi- una magnifica ombra.

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