lunes, 16 de agosto de 2010

Giocondo Menestrina


Todavía está en pie la casa donde funcionó desde 1904 y hasta mediados de los años 30 la fonda de Menestrina.
Si en Buenos Aires hubo muchos conventillos donde convivían varias familias, en los diarios de Bahía de principios de siglo se habla todo el tiempo de las fondas: miles de inmigrantes, italianos o de otros lugares, hombres solos en su gran mayoría, con una cama (si tenían suerte), en una pieza por unos pocos pesos, se las arreglaban, por mucho tiempo o unos pocos días, hasta que conseguían trabajo, hasta que se volvían a trabajar al campo, o hasta que se volvían a Italia. Claro que si la fonda era de algún conocido, compaesano, o pariente, siempre era mucho menos penoso.

Giocondo Menestrina había llegado a Buenos Aires con su hermano Adriano y ahí se había casado, en 1901, con María Segatta, como él, de Sopramonte y en San Fernando, habían tenido su primer hijo, Juan Luis. Recién ahí llegan a Bahía Blanca, a la calle Tucumán, en la época en que todavía estaban abriendo ¡las calles con dinamita! A la fonda de Menestrina llegaban italianos de todas partes, muchos de ellos recomendados por el sacerdote de La Piedad. A esa casa llegó, en 1912, el sobrino de María, Francesco Nardelli.

Después, Menestrina abrió una carnicería, al lado de su casa (es el edificio oscuro que se ve en la foto) hasta que en los años 50 se la vendió a Atilio Raguzzi.


Giocondo y María tuvieron, además de Juan Luis, tuvieron nueve hijos. Tres de ellos murieron siendo niños; y los otros, después de haber estado como pupilos en Fortin Mercedes desde la escuela primaria, se dedicaron todos a la vida religiosa: Angel y José se ordenaron sacerdotes, y Luisa, Ana, María Auxiliadora y Julia, monjas de María Auxiliadora. El Vaticano los condecoró por haber dado tantos hijos a la Iglesia.


Sólo Juan Luis se casó con Pura Josefina Barreiro y tuvieron una hija Josefina, que es la nena que aparece en la foto y  quien nos contó estas cosas.
Giocondo falleció en 1956 y María, en 1962.

Hasta fines de los años 80 las hermanas Menestrina todavía vivían en la casa contigua a la de sus padres -como si fuera un santuario- y Abramo Battaia les llevaba vino una vez por semana.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

clara eugenia flayet y menestrina
claravillafane@yahoo.com.ar

Ana Miravalles dijo...

Gracias Clara por ponerte en contacto!

MARIA ELENA CASTILLO dijo...

ESTUVE MUY VINCULADA A LA QUERIDA FAMILIA RELIGIOSA MENESTRINA.GUARDO HERMOSOS RECUERDOS ,FOTOS Y DEDICATORIAS DE PUÑO Y LETRA.LOS LLEVO EN MI CORAZON!!!!!!!!

Ana Miravalles dijo...

gracias por tu visita, elena, que lindo recuerdo!

Anónimo dijo...

CONOCI AL PADRE ANGELITO,HACE MUCHOS AÑOS,CUANDO YO ERA MUY CHIQUITA ,EL DABA MISA, EN EL COLEGIO AL QUE YO ASISTIA.LA VIDA QUISO QUE NOS VOLVIERAMOS A ENCONTRAR.PASARON PARA SU CASA DE CHAPALCO,Y DESDE ESA VEZ ,SE CONVIRTIERON EN MI FLIA.MIS HIJOS Y YO COMPARTIMOS ,TODO!!CON ELLOS. .FUERON LA GENEROSIDAD EN PERSONA LOS SEIS.CUANTO LOS EXTRAÑO!!!!!!!!!!!!SI ELLOS ESTUVIERAN ,SE QUE NO ESTARIA PASANDO ESTA TERRIBLE SITUACION.ME CONSUELA SABER QUE ESTAN EN EL LUGAR MAS HERMOSO DE LA ETERNIDAD.MARIA ELENA.